Afirman que Irán ayuda a milicias de Irak

Inteligencia. Presentan pruebas de entrenamientos cerca de Teherán

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THE NEW YORK TIMES

Se levantan antes del amanecer, con tiempo para ejercitarse, comen y rezan antes de la primera clase del día, en la que disparan rifles Kalashnikov.

A lo largo de las ocho horas siguientes, practican el uso de bazucas o la colocación de bombas en los caminos, con un descanso para el almuerzo e instrucción religiosa obligatoria. Hay tiempo libre en la noche para ver televisión o jugar ping pong. Las luces se apagan a las 11.00 p.m.

Así es un día típico en la polvorienta base militar en las afueras de Teherán, en Irán, donde integrantes de la Guardia Revolucionaria de la Fuerza Quds y operadores libaneses de Hezbollah entrenan desde hace varios años a iraquíes chiitas para que lancen ataques en contra de fuerzas enemigas en Irak.

Funcionarios estadounidenses denuncian desde hace largo tiempo el entrenamiento y las armas iraníes como razones para explicar la letalidad de ataques por parte de combatientes chiitas en Irak. Por su parte, oficiales iraníes niegan la existencia de dicho entrenamiento.

Ahora, más de 80 paginas de datos de inteligencia otrora confidencial fueron divulgadas por primera vez, describiendo en detalle una intrincada red usada por iraquíes para lograr su ingreso a Irán y entrenar bajo la supervisión de este país.

Los documentos ofrecen el relato más amplio hasta la fecha que respalda los alegatos estadounidenses con respecto a esfuerzos iraníes por construir una fuerza representativa en Irak. Detractores de la administración de George W. Bush expresaron que los alegatos de la participación iraní fueron exagerados.

No fue posible efectuar una verificación independiente de los relatos ofrecidos por los prisioneros. Sin embargo, los detenidos ofrecieron detalles notablemente similares con respecto a complejos de entrenamiento en Irán, una red clandestina de casas de seguridad en Irán e Irak que usaban para llegar a los campamentos, aunado a las tensiones internas de chiítas en los campos entre árabes iraquíes y sus entrenadores persas e iraníes.

Si bien los ataques en contra de los estadounidenses por parte de milicias chiitas disminuyeron de manera considerable este año, oficiales castrenses y de inteligencia dijeron que existía muy poca evidencia que las milicias, a veces conocidas como "grupos especiales", estuvieran regresando a Irak para alterar las elecciones próximas e intimidar a los residentes.

El general de división Jeffrey W. Hammond, comandante de las fuerzas de EE.UU. en Bagdad, dijo en fecha reciente que él creía que los combatientes de algunas milicias habían regresado a la capital hace pocas semanas.

Los documentos, compilados por el Centro de Combate al Terrorismo en West Point, son una serie de informes de interrogatorios fundamentados en versiones ofrecidas por más de 24 combatientes chiitas capturados en Irak entre 2007 y 2008.

El centro es una organización dedicada a la investigación que compila y analiza documentos de los servicios de inteligencia relacionados con la red Al Qaeda, Irak, Irán y otros temas.

Estos documentos presentan una estrategia iraní enfocada a usar a iraquíes chiitas como agentes, en parte, con el fin de evitar el riesgo que nacionales iraníes sean capturados en Irak.

En uno de los informes de los servicios de inteligencia, un prisionero le dice a sus captores que "Irán no quiere pelear una guerra directa" en contra de fuerzas estadounidenses en Irak, debido a que Teherán teme que Estados Unidos terminaría destruyendo el país.

Oficiales estadounidenses de Inteligencia dicen creer que desde la captura de un puñado de operadores iraníes de la Guardia Revolucionaria en Bagdad en 2006, Irán modificó su estrategia para llevar pequeños grupos de iraquíes al interior de Irán. Más tarde, los iraquíes son devueltos a su país para que entrenen a mayores grupos de milicianos chiitas.

Un oficial estadounidense de los servicios de inteligencia señaló que había indicaciones de que los programas de entrenamiento en Irán se habrían expandido de manera considerable en 2008. De esta manera, se buscaría dar cabida a la veintena de combatientes milicianos de nacionalidad iraquí que huyeron durante las campañas militares de Irak en Basora y Bagdad.

Acusan al gobierno

Washington | Brian Fishman es el director de investigación del Centro de Combate al Terrorismo y uno de los coautores de un nuevo trabajo sobre la influencia política y militar de Irán en Irak.

Sobre el documento que fue divulgado por inteligencia, Fishman considera que aun cuando Irán no estaba directamente al mando de grupos militares en Irak, el entrenamiento era uno de los claros medios que Teherán tenía a su disposición para incrementar o reducir su influencia en el país.

"La presencia de aliados milicianos es una forma de protección``, señaló el investigador.

Así también Fishman consideró que "si la situación da un vuelco en contra de Irán en la esfera política, eso les da una palanca que ellos (los iraquíes) pueden usar``.

Por su parte, oficiales de Estados Unidos manifestaron que si bien es imprecisa cuál es la participación de oficiales iraníes en dichos entrenamientos, aseguran que la injerencia de Irán en Irak ocurre con la aprobación tácita de elementos del gobierno de Mahmoud Ahmadinejad. De todas formas los documentos no suministran evidencia directa en forma alguna de la participación de altos funcionarios del gobierno iraní en la supervisión de estos operativos. The New York Times

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