Fugas y motines "son a veces un daño menor"

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El presidente del INAU reconoce que hubo vacilaciones en el ingreso de policías al Hogar Piedras de la Colonia Berro durante el último motín, en que varios menores se fugaron. Aclara que comprende la actitud del cura Mateo Méndez, ya que la apuesta es al diálogo y a no responder con violencia. Destacó que hay más menores con medidas no privativas de libertad que privados de ésta.

Eduardo Delgado

-¿Cómo evalúa la actual situación de la Colonia Berro, en especial la de los hogares que cuentan con mayores medidas de seguridad?

-Tuve una extensa entrevista con el padre Mateo (Méndez) y su secretario, y comentábamos que muchas de las cosas que suceden en este momento, de motines, descontroles, conflictos con sectores del funcionariado, se parecen en algo a lo que se dio al comienzo de nuestra gestión. En el sentido de como rechina en determinadas estructuras cuando se empiezan a proponer cambios. Siempre hay un funcionariado dispuesto a sumarse a los cambios, otro que se mantiene expectante y necesita más claridad en las propuestas y algunos sectores muy resistentes. En ese marco estamos estas semanas.

-¿Y qué sucede en los hogares de mayor seguridad?

-De los hogares de mayor seguridad, el Ser está al borde del cierre, son sus últimas horas. En el caso del hogar Piedras, el otro de régimen fuerte, de mayor contención y de encierro un tanto excesivo, somos conscientes que hay que mejorarlo. A partir de la situación que se dio la semana pasada está reabriendo con un número de muchachos inferior al que tenía y con un plan de trabajo que tiende a disminuir la violencia al interior del establecimiento a través de un conjunto de actividades. Se trata de que los muchachos tengan un plan diario donde existan actividades deportivas, recreativas, productivas, educativas, de manera de disminuir las horas de ocio y de encierro en celdas.

-Menores internados en esos hogares y sus familiares denuncian malos tratos de funcionarios.

-Se están tomando medidas preventivas frente a denuncias de supuestos malos tratos de parte de algunos funcionarios, de lo que no adelanto nada porque sería un prejuzgamiento. Pero estamos tomando medidas para evitar la conflictividad de estar trabajando directamente con los jóvenes cuando hay un conjunto de denuncias, cuestionamientos y tensiones. Apostamos a una gradual reorganización de la colonia, en base a proyectos educativos más fuertes.

-¿Se pudo comprobar alguna de estas denuncias?

-Tenemos denuncias que han llegado por distintas vías, contra algunos funcionarios en supuestas situaciones de lo que podría denominarse abuso de poder. No podemos hablar que estén comprobadas, hay que iniciar los procesos administrativos para conocer el fondo del asunto. Pero estamos sí tomando la medida preventiva de la separación de estos funcionarios denunciados de la atención directa con los adolescentes, lo que protege a ambos.

-Mateo Méndez afrontó un motín en que hubo 11 fugados. ¿Qué evaluación hizo el directorio de ese episodio?

-Hubieron algunas vacilaciones tal vez en la intervención. Pero yo comprendo que cuando se ingresa en una situación de conflictividad de este tipo, desde una postura en que lo primero es el diálogo, la comprensión de la situación y convicción de que no se trata de responder a violencia con violencia, se hace muy difícil decidir el ingreso de la fuerza policial. Cuando uno tiene cierta experiencia como la que acumulamos en estos años, comprende que a veces el ingreso oportuno evita males mayores. A veces los daños materiales y las fugas son un daño menor en comparación a la violencia física y heridos entre funcionarios y jóvenes.

-¿Cuál es la expectativa del directorio del INAU en cuanto a los resultados de la gestión de Méndez?

-La expectativa es la misma que tuvimos desde el ingreso: bajar la violencia en el interior de los espacios de privación de libertad, mostrar alternativas a la privación de libertad. Hoy tenemos 280 muchachos que están con medidas no privativas de libertad, frente a 230 con privativas. Es la primera vez en la historia que las no privativas superan el número de privativas y que además se aplican a nivel nacional, ya que tenemos seis departamentos con equipos trabajando. Unos días atrás había cuatro muchachos en Maldonado con medidas cautelares en el celdario que existe en jefatura y esos muchachos fueron pasados por los jueces a trabajo en medidas no privativas. Esto permite contener muchos las llegadas, sobre todo del interior.

-¿Y qué pasa con esos jóvenes privados de libertad cuando salen de los hogares del INAU?

-Eso es lo otro, generar condiciones que permitan un mejor egreso y en eso está trabajando muy interesado Mateo con su equipo, sobre todo en las posibilidades laborales al egreso, incluso como forma de acortar la privación de libertad, porque los jueces en general son muy permeables a aquellos informes que muestran que el joven está dispuesto a trabajar y tiene una oportunidad real de trabajo. Se puede dar en mayores de 16 años, pero la prioridad en esta primera etapa fue aplicar ese criterio en los que tienen 18 años cumplidos. Hay unos 37 en esa condición, algunos están desde hace tiempo en el sistema por lo que no se puede esperar más efecto de lo que se ha logrado. Se están tramitando los cambios de medidas para darles una oportunidad de inserción. Algunos de estos jóvenes tienen hijos y la idea es poder reinsertarlos evitando la reincidencia, que es el punto clave.

Cambio de nombre sólo en ciertos casos

Para Giorgi, el proyecto que habilita la posibilidad de que los menores cambien su nombre sin el consentimiento de sus padres, a estudio del Parlamento, pone en la balanza el aceptar un apellido y un nombre puesto por los padres y situaciones muy conflictivas que puedan derivar de ello. "Por ejemplo cuando se lleva el apellido de alguien que no se sabe quién es, que nunca se conoció y no el apellido de la madre que lo crió y es el adulto referente. O una persona que cumplió la función de padre y no es el padre biológico". En esos casos consideró que "la posibilidad parece ser legítima". Lo mismo con algunos nombres "que pueden tener connotaciones que compliquen la vida de una persona". Añadió que hay nombres con errores ortográficos y que sería bueno poder corregirlos. "Me parece que tiene valor el hecho que ciertas cosas puedan ser reparables en la vida de una persona; pero tampoco lo totalmente arbitrario a mi deseo. Si formo parte de una familia, tengo una determinada tradición familiar, no sé si debería tener derecho a negar mi apellido", concluyó.

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