Juega el partido de su vida

Abel Hernández viaja a Italia para determinar el alcance de su arritmia y el futuro que le espera

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CARLOS MONTAÑO

La "Joya" Abel Hernández había depositado un crédito invaluable en el banco de su futuro. Potencial sin techo, juego explosivo, técnica de pase y también de definición, le permitieron ganarse rápidamente un lugar en el primer equipo de Peñarol.

Un episodio de arritmia, no relacionado con el asma leve que padece, obstaculizó su camino y tanto él como los involucrados en su arte como futbolista viven una instancia de tensa incertidumbre.

Con el visto bueno de Peñarol, Hernández viajará el jueves a Italia con sus representantes Pablo Bentancur y Mario Barilko a fin de establecer con precisión la naturaleza de la alteración cardíaca que se le detectó.

La sanidad aurinegra encabezada por el doctor Alfredo Rienzi estará en contacto con los médicos italianos y tiene planificado que le realicen al delantero una serie de exámenes. Reunirán por varias vías la mayor cantidad de información posible.

El juvenil será recibido hoy en Casa de Galicia por el cardiólogo Reyes. El facultativo lo atendió el viernes próximo pasado y a posteriori informó a Rienzi sobre la conveniencia de que el deportista interrumpiese los entrenamientos. En Italia hay medios y aparatos muy sofisticados que van a respaldar lo que persiguen los profesionales, en materia de medicina, que trabajan en Peñarol.

"Es el partido más importante que Abel Hernández debe jugar en su vida. El ser humano antes que nada. Hoy el futbolista pasa a segundo plano", dijeron en la interna aurinegra.

Responsabilidad. El padre del jugador, Juan Hernández, no dudó un instante cuando el jueves de la semana anterior recibió la noticia.

Sostuvo con énfasis que por encima de todo está la salud de su hijo y tuvo palabras de reconocimiento por la forma responsable que los carboneros encararon el tema.

Los mirasoles no encendieron la alarma y ni aventuraron peligros extremos en la carrera de Hernández. Levantaron la bandera de la precaución y obviamente por actuar el jugador en Peñarol y por los antecedentes que hay mundialmente de muertes súbitas, el caso tomó una repercusión tremenda.

con bronca. No es fácil para un deportista de gran nivel afrontar esta situación a los 18 años. En Pando, Abel Hernández intenta canalizar el hecho con la mayor serenidad posible. Hasta se pone el traje de protector y contiene a su madre, Juana, muy sensibilizada por el momento que le toca atravesara su hijo.

"La noticia me cayó mal. Me dio bronca, pero de a poco me estoy recuperando. Cuando en febrero volví de Génova un cardiólogo me dijo que tenía que dejar el fútbol y otro me indicó que podía continuar lo más bien. Ahora en Peñarol me ordenaron hacer un alto en la competencia para que se me practiquen estudios más profundos".

DETECCIÓN. "Cuando fui a probarme al Genoa me enteré que tenía arritmia. Lo detectaron ahí", reveló el goleador juvenil.

"Acá las veces que me sacaron la ficha médica no constataron nada anormal. Ahora estoy en manos del doctor Reyes que trabaja en Casa de Galicia. Me vio el viernes y fue él que le dijo a Rienzi que debía abandonar momentáneamente los entrenamientos. El doctor me preguntó si había estado mareado o me había desmayado alguna vez y le expresé que no. Nunca me pasó. Mañana (hoy) me harán otros exámenes. Peñarol me respalda y van a seguirme de cerca".

El atacante es optimista: "Estoy tranquilo. Creo que no tengo algo importante. Por algo estoy jugando al fútbol desde febrero, cuando volví de Italia y no me ha pasado nada. Ahora el viaje me vendrá bien para salir de esto que me molesta. Sólo quiero retornar a las canchas, ser noticia por los goles o los pases que meto y no por esto. Peñarol no se adelanta a nada. Bajó la pelota al piso. Lo quiere saludable en la vida y en la cancha .

La cifra

60 Minutos. Abel Hernández jugó un promedio de 60` por partido en Peñarol.

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