José Mastandrea
Tiene razón Gerardo Pelusso. Parece que está de moda decir que no se juega bien.
Seguramente, los hinchas de Nacional (al menos la gran mayoría) deben sufrir por ese hecho.
Deben estar molestos, deben padecer insomnio, deben llegar a sus lugares de trabajo con odio.
¡Vamos! ¿Cómo se le puede criticar tan duramente a un equipo que va primero, invicto, ganó todos sus partidos y sólo empató uno ante el actual Campeón Uruguayo.
Y algo parecido sucede con Peñarol. Mario Saralegui lo vio diferente a muchos pero no es cosa de todos los días hacer tres goles y generar seis o siete opciones de gol ante el arco rival.
O el paladar futbolístico del uruguayo está cambiando o se le está exigiendo mucho a los equipos del medio.
¿Alguien se rasgó las vestiduras por el empate de Uruguay en La Paz?
Todo lo contrario fue festejado casi como un triunfo. Y Juan Castillo terminó erigiéndose en la mejor figura de la cancha.
Dejemos que los hinchas de Nacional, sus jugadores, cuerpo técnico y dirigentes disfruten este presente. Dejemos que los hinchas de Peñarol sigan acunando un sueño.
El fútbol es un juego. Y no gana el que juega bien o mal. Gana el mejor.