Es mujer el 71% de los 98 operarios al seguro de paro en Alpargatas

Dolores. En 2009 podrían retomar personal

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DOLORES | DANIEL ROJAS

"No los hago pasar porque ni muebles tengo", dijo la empleada de la fábrica de Alpargatas, que fue cesada y enviada al seguro de desempleo. El aumento de costos por la crisis financiera mundial hizo que la empresa prescindiera de 98 personas.

Mónica Sugo tiene 33 años. Vive en el periférico barrio Sur de la ciudad de Dolores.

Entre calles de tierra se ubica su modesta vivienda, a la que le faltan varios muebles y artículos de primera necesidad.

Hasta ahora miraba la televisión y observaba la información sobre la crisis financiera internacional como algo muy lejano.

Desde principio de mes, y sin darse cuenta, es una de las tantas víctimas de la recesión mundial, que ahora también comenzó afectar a empresas uruguayas.

Mónica trabajó más de 11 años en la fábrica Alpargatas y calzados del Uruguay S.A. Lo hizo en la confección de la suela, en la mesa de terminación y últimamente como maquinista "sacando las alpargatas ya armadas". Confía en poder volver porque siempre fue respetuosa y, más allá de todo, siempre conservó una buena relación con sus jefes.

"Nos cuesta entender cómo funcionan las cosas. Si bien no nacimos ahí (en la fábrica) el trabajo es primordial, más para las mujeres, porque quizás los hombres no vivan con estos sueldos".

Dice que si bien su situación es preocupante, se pone en el lugar de otras familias donde los dos padres han quedado desocupados. "Es lamentable porque han sacado matrimonios y eso es mucho más bravo. También andan comentarios de que la fábrica va a cerrar", agregó.

La fábrica es uruguaya, depende de una compañía argentina que a su vez en breve la negociará a capitales brasileños.

El gerente de la planta José María Santisteban informó a El País que anteriormente hubo complicaciones "por la crisis del campo en Argentina, donde enviamos la mayoría de nuestras alpargatas. Esa recesión provocó un brusco descenso en la producción" agregó. Santisteban señaló que en principio "bajamos alrededor de 40 personas y ahora, al desencadenarse la crisis con la recesión ya instalada, tuvimos que enviar a 60 personas más".

MEJORA EN 2009. Aún así, es optimista y considera que desde los primeros meses de 2009 y hasta mediados de año se podrá trabajar con normalidad, lo que permitirá retomar parte del personal despedido.

Mónica, sin demasiadas perspectivas en otras fuentes laborales, tiene la esperanza de que se reabran los mercados. Fundamentalmente el suministro de capelladas a la fábrica Topper de Argentina, a la que se le vendía para la confección de sus calzados.

Este acuerdo posibilitó, hace más de un año, que la planta local trabajara a ritmo sostenido e incluso aumentara su plantilla de trabajadores.

Hasta el mes de julio se desempeñaron 170 operarios.

En ese momento comenzaron los problemas de la mano con el conflicto del campo en Argentina. Primero en el suministro de materiales y después las exportaciones, dado que en el Norte de ese país se sitúa el principal mercado para el producto uruguayo.

MUJERES. En los últimos días la lista de trabajadores cesados aumentó a 98, de los cuales 70 corresponde a cargos ocupados por mujeres.

Verónica Díaz es otra de las jóvenes desempleadas. "La situación está difícil y ahora se complica más porque acá (en Dolores) no hay trabajo para las mujeres".

Cuenta que la explicación que le dieron estuvo orientada a la caída de mercados, lo que provocó que "se rechazaran los pedidos que tenía la fábrica".

Al igual que Mónica, Verónica nunca imaginó que su vida se viera afectada de un día para otro por efecto de lo que ocurre en los grandes centros del comercio mundial.

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