GUILLERMO ZAPIOLA
La palabra clave puede ser "cautela". En Hollywood razonan que los próximos meses van a ser complicados para la industria en términos económicos, y las estrategias para enfrentar la situación son básicamente dos: bajar los costos y no innovar.
El pasado miércoles, Paramount Pictures anunció que reduciría su meta de lanzamientos anuales en 2009 a 20 films (el año pasado habían sido 29), lo que implica también bajar los costos en cincuenta millones de dólares. La medida ha provocado una caída del 11 por ciento en las acciones de Viacom, el conglomerado propietario de Paramount.
El dato se inscribe en un cuadro más amplio. Muy cerca todavía está la ruptura del vínculo de Paramount con la empresa DreamWorks: con el apoyo de capitales indios, la compañía de Steven Spielberg y David Geffen ha recuperado su independencia con respecto a Paramount, aunque ésta va a seguir distribuyendo una parte de su producción.
Pero hay todavía un cuadro más general a tener en cuenta. Aún planean sobre Hollywood los fantasmas de la huelga de libretistas de fines del año pasado, y el hecho de que no se ha llegado todavía a un acuerdo con el Sindicato de Actores con respecto a nuevos contratos (los anteriores vencieron el 30 de junio). Las conversaciones formales entre el sindicato y las empresas siguen interrumpidas, y ambas partes niegan la existencia de conversaciones informales.
INCERTIDUMBRES. La siempre anunciada huelga de los actores parece haberse postergado indefinidamente, pero nunca se sabe, y el suspenso va a continuar por lo menos hasta comienzos de 2009, cuando el sindicato realiza su elección de autoridades. La industria no sabe si dentro de unos pocos meses se encontrará enfrentada a una directiva más radical, o una más proclive al diálogo.
De modo que la política de las grandes empresas parece ser, por el momento, "despacito por la piedras". Hay varias películas en rodaje o postproducción (Transformers 2, Terminator Salvation, Una noche en el museo 2, Ángeles y demonios) sobre las que pende el riesgo, en caso de huelga, de una detención del trabajo que puede costar medio millón de dólares por día. De ahí que en muchos casos el ritmo se haya apresurado para terminar antes de que se produzca una explosión. En otros casos ya se ha decidido la postergación: el Lincoln de Steven Spielberg, anunciado en principio para el 2009, quedará para el 2010, y también se ha pospuesto el Nottingham de Ridley Scott, su lectura revisionista de la historia de Robin Hood (aunque en este último caso se rumorea que la verdadera razón es el sobrepeso de su estrella Russell Crowe: habrá que esperar que el actor baje algunos kilos para que se tome una decisión definitiva).
Cada película es un caso particular, de todos modos. Angeles y demonios no ha terminado de recuperarse del todo del paro de guionistas, y de la insatisfacción de sus productores con el libreto, que sufrió sucesivas reescrituras. Pero en ese y otros casos se advierte cuál es la política predominante: la secuela, la franquicia, ir a lo seguro. De hecho, Angeles y demonios es una "precuela" de El código Da Vinci (la acción transcurre en realidad un año antes), aunque con algunos pequeños retoques de libreto se pueden evitar sin esfuerzo indignaciones católicas: esta vez Robert Langdon salva al Vaticano de una conspiración, en lugar de tratar de probar que Jesús estuvo casado y dio origen a la dinastía merovingia.
Y los otros films "grandes" y hasta no tanto, terminados o en proyecto son igualmente secuelas de títulos exitosos (Terminator, Transformers, Una noche en el museo). Robert Downey Jr. reaparecerá en una Iron Man 2, Wesley Strick dirigirá una nueva Pesadillla en lo profundo de la noche (¡Freddy Krueger ataca de nuevo!), Darren Aronofsky está preparando otro Robocop, habrá otra Sex and the City, otra Footloose y otra Fama, Disney prepara una `remake` del film de ciencia ficción `de culto` Tron (que hace dos décadas dio origen a todas las películas de universos virtuales que vinieron después) y Eddie Murphy volverá a ser Un detective suelto en Hollywood. De más está decir que reaparece Harry Potter (la última entrega literaria dará lugar a dos películas).
Es una forma de minimizar los riesgos, claro. La otra es disminuir el número de grandes producciones, y jugarse más a películas de costos medios, donde el talento reemplace al gran espectáculo. Warner ha contratado al gran Stephen Chow (quizás el más imaginativo director de acción y artes marciales del planeta) para su versión para la gran pantalla del viejo personaje televisivo El avispón verde (hay que suponer que Chow interpretará también al ayudante del héroe, originalmente encarnado por Bruce Lee). Pero Warner respalda también Human Factor, la nueva película de Clint Eastwood, con Morgan Freeman en el papel de Nelson Mandela.
REVISIONES. Y puestos ha rehacer viejas series de televisión. Fox prepara una versión cinematográfica de Los magníficos en la que actuarían (aún sin confirmación) Bruce Willis, Woody Harrelson e Ice Cube. Por otra parte, el cómic sigue siendo vendible, y Marvel planea continuar con su política de producir sus propias adaptaciones. El más misterioso de los anuncios es el que hace saber que el shakespereano Kenneth Branagh dirigiría una adaptación cinematográfica del superhéroe Thor, de la que aún se sabe poco.
Tres ambiciosas apuestas cinematográficas para la temporada
2012 - 2009
Nuevo "film catástrofe" de Roland Emmerich, esta vez con erupciones volcánicas, tifones y glaciares que pueden terminar con el mundo, según algunas profecías vinculadas al calendario maya. Con Thandie Newton y John Cusack.
Transformers 2 - 2009
Michael Bay dirige y Shia La Beouf (ese favorito de Spielberg) protagoniza nuevamente esta secuela inspirada en la vieja serie de dibujos animados y su `merchandising` acompañante (o viceversa) con robots que se convertían en lo que sea.
Ángeles y demonios - 2009
Alguien (tal vez los Illuminati) quiere volar el Vaticano con una bomba de antimateria. El profesor Robert Langdon, de El código Da Vinci (otra vez Tom Hanks) trata de impedirlo. Reaparece casi todo el equipo del Código, incluyendo el director Howard.
Indios y árabes que invierten en Hollywood
La globalización es en todo el globo, en serio. Hace unos días se anunciaba que la empresa india Reliance apoyaba con seiscientos millones de dólares a Steven Spielberg, y se disponía a instalar un estudio en Hollywood. Y es todo otro dato que una empresa de los Emiratos Árabes aparezca al mismo tiempo estableciendo relaciones con Warner Brothers.
La empresa Abu Dhabi Media Co. cerró un acuerdo de mil millones de dólares con Warner para la producción de films y videojuegos. En un año, la sociedad ha anunciado el lanzamiento de un solo largometraje, Shorts, una aventura dirigida por el `chicano` Robert Rodríguez.
Sin embargo, los capitales árabes no se detienen. Abu Dhabi acaba de anunciar la inversión de otros mil millones de dólares para producir en los Estados Unidos, en asociación con otras tres compañías. A su vez, una subsidiaria de Abu Dhabi Media, Imagenation Abu Dhabi, está trabajando con Warner en dos largos y una serie de programas y cortos para Internet.
La creación de Imagenation parece haber sido una medida política de Warner para hacer menos visible su asociación con Abu Dhabi, empresa que cuenta con apoyo financiero de los Emiratos. En Hollywood hay gente que no quiere que se note demasiado que está trabajando justamente con árabes.
Scott de vuelta en el futuro
Casi tres décadas después de Alien y Blade Runner, Ridley Scott volverá a la ciencia ficción con una adaptación de la novela La guerra interminable de Joe Haldeman. El film cuenta la historia del soldado William Mandella, involucrado en una larga guerra contra una raza alienígena denominada los Taurinos. Se ha dicho que era una suerte de variante antibelicista de la célebre Starship Troopers de Robert Anson Heinlein.