REBAR | BUENOS DIAS
Están mostrándonos la amarilla: en cualquier momento nos expulsan del planeta azul, que empieza a ponerse negro, y helado por el frío de los números. Habrá que irse a vivir a Marte, donde al menos tendremos calefacción.
Los analistas y los economistas de renombre, diagnostican sobre los efectos desastrosos de la recesión mundial, y nos dejan una sensación "discepoliana", casi al borde del abismo de la auto-eliminación: si nos salvamos del suicidio, será porque "ni el tiro del final nos va a salir"... (por falta de efectivo para comprar un revólver de segunda mano).
Tiemblan las monarquías, los gobiernos democráticos, las dictaduras... y hasta los corruptos se desesperan, pues se reducirá considerablemente su radio de acción. Por mi parte, experimenté un hondo sentimiento de compasión por ciertos casos personales, que se destacan en medio de la globalización del drama.
Ahí tienen ustedes a Isabel II: hace un tiempito la vio venir, y se adelantó ante el capo del Tesoro del reino, planteando su afligente situación: necesitaba incrementar los 19 millones de euros que invierte anualmente en el mantenimiento de sus propiedades, como así también los 10 millones de la misma moneda con los que financia las actividades de la Familia Real (incluida la adquisición de sombreros, que debe renovar en cada presencia en ceremonias que le impone su rango).
Pero, el Tesoro le denegó el pedido de aumento. Para aliviar la angustia de Su Majestad, los creativos de Buckingham Palace -que siempre encuentran motivo para disimular su ocio- se movilizaron esta vez, y se han reunido en cónclave solidario para barajar novedosas y positivas soluciones a la problemática financiera de su Majestad: y, al parecer, le han propuesto una fórmula respetuosa de su colección de sombreros... Nada de subastarlos en Sotheby`s. ¡Ni God lo permita!... Pero sí conviene pensar en poner en venta, en los jardines palaciegos, las cajas de sombreros, que ya ocupan medio Castillo de Windsor, donde están apiladas prolijamente. Quedan aún monárquicos de fibra, que pagarían fortunas por tesoros como esos. Una caja cualquiera diría, por ej., en preciosa letra inglesa, claro: "En esta caja, recibió Su Majestad Isabel II el sombrero N° 2184 creado por su modelista exclusivo, Mr. Hat, natural (pero no mucho) de Lincolnshire". Según los mencionados creativos, la recaudación permitiría superar la velada amenaza de la soberana (trasmitida con sordina por su portavoz) según la cual, de no ser atendida en su justa demanda, concurriría de boina a todos los actos oficiales.