Stampone fue figura en el festival "Viva el Tango"

| Tributo. Recibió emocionado el aplauso de los uruguayos

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FERNANDO MANFREDI

Serio, culto y capaz de canalizar una enorme ternura, Atilio Stampone se mostró dispuesto a hablar en su camerino del Solís antes de su actuación para el festival "Viva el Tango" que hoy culmina.

Es un placer sentirlo hablar con la misma soltura, de Pichuco o Goyeneche, como de historia o filosofía. Atilio Stampone es un pianista, arreglador genial e iconoclasta, compositor de tangos maravillosos y maestro de maestros.

Con humildad confiesa: "Sigo estudiando… el que cree que sabe, no sabe nada". Es tal vez el último representante de una generación que "le cambió la cara al tango" y aunque Piazzolla sea el rostro más visible y genial del grupo, don Atilio supo sacudir a público y especialistas con arreglos osados, fruto de su creatividad y erudición musical. "Hasta hace poco la gente no entendía nada -rememora- En un momento, comprendí que los arreglos para orquesta típica ya no rendían más y pensé en una formación de quinteto que me permitiera hacer solos largos con pasajes comprometidos para la cuerda, No pensaba en que se bailara, sino en que se escuchara".

Era la consecuencia lógica de su predilección por Ravel, Stravinsky y especialmente por Bártok. "Ravel es mi ídolo, por su forma de armonizar -reconoce- pero entonces me dijeron que la gente se iba a aburrir. Pensar que hoy con la orquesta Juan de Dios Filiberto, que son 45 músicos, hago esos mismos arreglos y a nadie le llama la atención. ¡Es que el oído humano se adapta!"

No era fácil decidirse a romper con los moldes, máxime si lo hacía con obras reconocidas de otros autores. "El primer tema que van a escuchar hoy es Responso de Aníbal Troilo, que escribiera en memoria de Homero Manzi. ¡Una obra de arte!, (sonríe divertido). Yo tomé la melodía y le cambié el tiempo y utilicé varios recursos compositivos para acentuar el carácter sombrío. El gordo Pichuco me vino a ver, me preguntó `¿Qué hiciste tano?` Yo le expliqué con lujo de detalles. Abrumado Troilo me miró y dijo. `Está bien lo que hiciste pero no lo entiendo`. Aún la gente sigue sin entenderlo".

Pichuco está unido a su vida por muchas razones, tal vez por eso cada recital comienza con Responso. Hasta tuvo que ver con el impulso para que Stampone lanzara el mítico local de Caño 14. "Por ese entonces no había boliche de tango y con algunos socios surgió la posibilidad de conseguir un local chiquito (no entraban más de 90 personas). Yo dudaba y entonces vino Pichuco y me alentó a meterme en el asunto. Pronto teníamos que rechazar gente cada noche. Enseguida nos vinieron a proponer un local de Talcahuano en que podían entrar 400 personas, fue una locura. Lo que había empezado como algo modesto terminó permaneciendo más de 25 años!".

Ahora el gentil maestro, que conserva los ojos la picardía y vivacidad del chico que tan precozmente entró al mundo del tango, además forma parte de Café de los maestros, una película impulsada por Santaolalla, que actualmente se está exhibiendo en el Festival de Cine de Montevideo. Cuando se le señala esa participación en una producción tan especial sonríe: "Bueno pero ahí estamos haciendo de nosotros mismos, fue una buena idea reunir a los que van quedando".

Como en la sinfonía Los adioses cada vela que se va apagando va dejando un oscuro vacío. Un Troilo, un Piazzolla son irremplazables, son piezas únicas y valiosas de un engranaje musical que aceitaron con su genialidad y sentido estético. Cuando este hombre menudo se encamina con sus músicos hacia el escenario del Solís es imposible no contemplar con el las sombras de aquellos que él convoca con su música y que vuelven a vivir toda vez que apacible, desliza sus dedos sobre el teclado.

El tango como profesión de fe y forma de vida

Cuando se le pregunta a Stampone si fue difícil imponer sus ideas responde: "He tenido siempre una línea de conducta en la vida y ésta ha sido la de no preocuparme nunca por el aspecto comercial de la música. Siempre grabé como quería, con las locuras que quería y mi productor, nunca me presionó para conseguir ventas, tal vez por eso somos grandes amigos hasta el día de hoy. He estudiado mucho el piano y dirección, porque no dude de que para dirigir una sinfónica uno tiene que estar muy preparado, y siempre intenté actualizar el lenguaje del tango, llevarlo a lo que yo creía que era su estadio más avanzado. Y hoy sigo creyendo que tanto la música como la poesía del tango tienen que renovarse".

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