Hoy tendrá sanción definitiva la ley de reorganización empresarial y declaración de concurso -conocida como ley de quiebras y concordatos- que fue aprobada ayer en la comisión de Constitución del Senado. El plenario de la Cámara la analizará hoy debido a que la ley crea nuevos cargos y debe votarse antes del 25 de octubre.
Por este motivo, la comisión evaluó no modificar el texto de la ley, que ya había recibido algunos cambios en su pasaje por la Cámara de Diputados, según explicó a El País la senadora del MPP, Lucía Topolansky.
El senador colorado Julio María Sanguinetti manifestó la semana pasada en comisión que, pese a que las modificaciones introducidas por los diputados desmejoraron el texto, esta ley significa un avance con respecto a la actual, vigente desde mediados del siglo XX.
"Según la opinión unánime de los juristas visitantes, el proyecto elaborado en el Ministerio con el concurso de varios especialistas, habría desmejorado algo en la Cámara. Sin embargo, todos eran contestes en que la iniciativa, aun con esa desmejora, era mucho mejor que la realidad vigente", indicó el legislador.
En ese sentido, Sanguinetti dijo que podían optar entre aprobarla como había ingresado a la comisión o modificarla estudiando las propuestas hechas por la Liga de Defensa Comercial, el Colegio de Contadores y el Colegio de Abogados, entre otros.
"Todas estas son postulaciones técnicamente defendibles, tienen sus fundamentos y no podría definir a ninguna de ellas como fuera de lugar, así como tampoco lo está la propuesta", concluyó.
En la comisión se definió por unanimidad aprobar el texto sin cambios pues, como indicó el senador nacionalista Sergio Abreu -que será el miembro informante- se entendió que esta reforma es necesaria desde hace años.
La iniciativa prevé estímulos para que deudores y acreedores utilicen el proceso concursal antes de que sea demasiado tarde.
Además busca simplificar, unificar y facilitar los procedimientos para que los acreedores de las empresas puedan presentarse como oferentes y dispone de plazos más breves para acelerar el proceso.
Establece la posibilidad de que la empresa sea vendida como una unidad, dándole preferencia a los trabajadores, lo que favorece su continuidad y mejora la situación actual que supone el cierre y la venta separada de los bienes.