GUILLERMO ZAPIOLA
No es la primera vez que el cineasta chileno Silvio Caiozzi trabaja sobre un material literario de José Donoso, aunque sí lo sea que el resultado esté jugado en clave de comedia. Se llama "Cachimba", y acaba de ser editado en DVD por BuenCine.
En la base está la `nouvelle` de Donoso (unas sesenta páginas) Naturaleza muerta con cachimba. El relato literario original estaba armado desde el punto de vista de Marcos Ruiz Gallardo, empleado bancario de baja jerarquía que experimenta la necesidad de "pertenecer a algo" y se involucra en una Corporación para la Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, consistente, como corresponde, en una colección de viejos inútiles. El protagonista del relato es un hombre joven, poco más que un treintañero, aunque sus represiones y sus neurosis den la impresión de que se trata de un individuo mayor.
Marcos sale con Hildita, hija de unos padres muy conservadores. La búsqueda de la intimidad lleva a la pareja a escaparse un fin de semana de invierno a Cartagena, donde conocen el paupérrimo museo de Larco, un pintor chileno surrealista, de formación francesa y olvidado por el mundo. El lugar está a cargo de un cuidador borrachín y mal hablado. El protagonista se enamora de la obra del olvidado maestro y sueña con darlo a conocer al mundo. Puede ser, al mismo tiempo, la oportunidad de rescatarse a sí mismo y de hacer algo por la dichosa Corporación. Pero las cosas no siempre salen como se las planea, claro.
El director Caiozzi, que ya había trabajado sobre Donoso en Historia de un roble solo, la intimista La luna en el espejo y la casi viscontiana Coronación, se acerca a Naturaleza muerta con cachimba con un aire más suelto y distendido, el de una comedia satírica con algunos dardos sobre el mundo contemporáneo.
Se toma sus libertades con el texto, por cierto, pero eso no debe ser puesto ni en su debe ni en su haber. Su película es una película, no la obra original, y el adaptador tiene derecho a efectuar cambios. La única objeción que puede caber en un caso así es la comprobación de que las variantes no funcionan. No es el caso.
Es cierto, en todo caso, que Caiozzi altera (¿traiciona?) sutilmente a Donoso. El original literario ha podido ser descrito sin error como "una fábula sutil, levemente irónica, sobre la capacidad del arte para redimir las miserias de la vida cotidiana". La película, en cambio, es una sátira sobre la política, el libre mercado, y el daño que ambos le hacen al arte.
Y quiere ser también una comedia, lo que lleva a Caiozzi a forzar un tanto el retrato de los personajes, incurrir en algún exceso de caricatura, simplificar caracteres que en el original literario tenían otro espesor. Lo que consigue es, de todas maneras, bastante digno, frecuentemente divertido, y capaz de provocar alguna dosis de reflexión. No todo el cine es así.
Y no todo el cine está filmado, por cierto, con la competencia formal que Caiozzi exhibe a lo largo de buena parte de su relato, con una fluidez de cámara y edición, un esmero en la puesta en escena, un rigor para el encuadre cuyo sentido de la composición pictórica recuerda que el film está contando una historia sobre pintores. Quien recuerde al gran cineasta que había en largos trechos de Julio comienza en julio, La luna en el espejo o Coronación lo va a reencontrar en más de un momento en esta Cachimba.
El caso de Caiozzi y de cine chileno es curioso. La producción del país pasa (como todo Chile) por un período de bonanza económica, pero eso se ha reflejado en más cine pero no en mejor calidad. Caiozzi es sin lugar a dudas el realizador más competente (y hasta inspirado) de su país, pero no el más apreciado: el público y hasta una parte de la crítica lo querrían más "light". Es posible que Cachimba sea el resultado de un inevitable compromiso en esa dirección: hacer Donoso, decir algo, y al mismo tiempo hacer una comedia que llegue al público. El resultado es respetable aunque no memorable.