Los abrazos de una gran madre

HENRY SEGURA

El inmediatismo lleva a pensar que la sobredosis exhibicionista que campea por el mundo de la farándula es producto de las bellas descocadas que se desnudan, cuentan intimidades y se pelean porque sí. Pero, esos asaltos mediáticos a partir de las intimidades es un asunto con mucha historia. Y si no que lo cuente Mirtha Legrand, una verdadera precursora de la escuela.

No hay que ir demasiado lejos para recordar a Chiquita aprovechando la entrega de los Martín Fierro, que la tenían por animadora, para deslizar suspicacias hacia la interna familiar. Nadie le preguntó nada pero ella se encargó de decir que su hija no estaba presente pero no podía decir nada porque se iba a enojar con ella. Todo el mundo sabía que la ausencia se debía a que estaba recuperándose de una operación de cirugía estética.

Pero esta misma semana apretó el acelerador con mayor fuerza y se mostró con toda su potencialidad dramática. Aprovechó su propio programa (Almorzando con Mirtha Legrand) para despacharse entre lágrimas contra su nieta, Juana Viale. Sin que nadie le preguntara empezó diciendo que estaba muy afligida por el estado de salud de su bisnieto Silvestre, que está internado por una afección respiratoria aguda desde hace dos semanas. Tampoco sin que nadie le preguntara formuló una especie de explicación: "este chiquito ha viajado demasiado en avión. Se sabe que los chiquitos prematuros tienen problemas con los bronquios hasta los dos años", dijo.

Tanto Juana Viale como Gonzalo Valenzuela, padres de Silvestre, guardaron silencio y algunos allegados apuntaron a la prensa ("encuentro atroz que se piense en lucrar con la desgracia de las personas", dijo uno de ellos), seguramente porque prefirieron ignorar que la verdadera bomba había explotado en la propia interna familiar.

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