WASHINGTON | AFP
Un juez federal de EE.UU. ordenó ayer que 17 chinos musulmanes de la etnia uigur, detenidos en Guantánamo sin cargos en su contra, sean liberados en suelo estadounidense, pero el gobierno de George W. Bush anunció que apelará. Esta es la primera vez que la justicia de ese país toma una medida de este tipo.
Los prisioneros, que pertenecen a una minoría musulmana de habla turca perseguida en China y refugiada en Afganistán, reclaman su liberación temporaria en suelo estadounidense hasta que un tercer país acepte acogerlos, según los documentos judiciales. "En respuesta a la decisión, vamos a interponer una apelación de urgencia", anunció ayer por la noche, ante la Corte de apelaciones de Washington, la Secretaría de Justicia.
La orden de liberación es una "etapa importante", a juicio del organismo internacional Human Rights Watch.
"La situación de los uigures sirve para recordar lo pantanoso a nivel judicial y moral que es Guantánamo", estimó por su parte la Asociación de defensa de las libertades civiles (ACLU).
El gobierno estadounidense eliminó el 30 de septiembre las acusaciones de "combatientes enemigos", que justificaban la detención de estas personas en Guantánamo sin cargos ni juicios, por lo que ahora reclaman su liberación temporaria en suelo estadounidense.
El gobierno propone mantenerlos en "viviendas especiales" del centro de detención de Guantánamo, isla de Cuba, "hasta que se puedan instalar en un país extranjero".
En 2004, el gobierno de Bush aceptó el principio de su liberación, pero no fueron reenviados a China debido a temores fundados en que podrían llegar a ser torturados.
Huidos de China, los 17 detenidos estaban como refugiados en campos de Afganistán cuando la coalición liderada por Estados Unidos intervino militarmente en ese país tras los atentados del 11 de setiembre de 2001. Entonces huyeron hacia la frontera con Pakistán, donde fueron detenidos.