Vázquez pidió se cuide la sanidad

Le dijo a Agazzi que el estatus país es la gran prioridad

A ocho años del último foco de fiebre aftosa en Uruguay, el recuerdo de la crisis causada por la epidemia está vivo en la memoria de los uruguayos.

Por eso, en medio del Consejo de Ministros, al conocerse la falsa noticia de ayer, en Artigas, el presidente Tabaré Vázquez le ordenó al ministro Agazzi que la prioridad es cuidar el estatus sanitario del país.

Curiosamente, ahora, la falsa sospecha desatada en Colonia Palma (Artigas) y desestimada horas más tarde por la Dirección General de Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, se dio en el mismo mes que cuando se desató la epidemia de 2.000 y en el mismo departamento de Artigas (antes fue en Colonia Rivera).

En el 2000, Uruguay era libre de la enfermedad sin vacuna y el virus entró desde Brasil, se alojó en cerdos y agarró unos pocos bovinos.

El 22 de octubre a las 21:30 se recibió la denuncia de una sospecha en la 12ª Sección Policial de Artigas, Paraje Chiflero, de parte de un veterinario privado asesor del establecimiento. El 23, a las 7 de la mañana, el veterinario denunciante y el jefe de los Servicios Ganaderos departamentales, concurrieron al predio y se realiza el diagnóstico de un presunto caso de diarrea viral, pero a la hora 13 del mismo día, se solicitó a la Dirección de los Servicios Ganaderos el envío de un epidemiólogo desde Montevideo. Un día más tarde, a las 8.30, el epidemiólogo realiza el diagnóstico clínico de que se trataba de fiebre aftosa. A las 20.50 se matan los primeros 54 vacunos, el virus ya había avanzado a predios linderos.

En la epidemia de 2000, que sólo afectó al departamento de Artigas y donde Uruguay logró que la OIE aplicara el concepto de zoonificación, dejando aislado de los mercados de exportación a los ganados de este departamento, estuvieron involucrados 427 predios, se mataron 3.598 bovinos, 10.110 ovinos y un buen número de cerdos.

Se presume que el virus entró en los cerdos debido a que fueron alimentados con achuras frescas de un matadero precario ubicado a unos kilómetros sobre territorio brasileño. Uruguay no fue el único país que se reinfectó a través de los suinos, también lo padeció el Reino Unido, entre otros.

Hoy toda la experiencia uruguaya en la lucha contra la enfermedad está plasmada en el libro "Diagnóstico Diferencial de Fiebre Aftosa. Historia del Control y la Erradicación", que escribió el epidemiólogo Luis Eduardo Díaz, que fue el que enfrentó las epidemias.

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