A. MENDIETA - X. AGUIAR
Ya 200.000 hogares retiraron las lámparas de bajo consumo que entrega UTE. Al extender el servicio, se podrá ahorrar 3% de la electricidad que consume el país por año, pero habrá que comenzar a pensar en la gestión del mercurio que contienen.
Cambiar una lámpara incandescente por otra de bajo consumo lleva sólo 18 segundos, pero implica utilizar un tercio de la energía, señala una organización que impulsa esta medida en Estados Unidos. A nivel internacional, organizaciones ambientalistas y diversos gobiernos impulsan el uso de lámparas de bajo consumo, aunque también se señalan algunas precauciones respecto de su utilización.
En Uruguay, la campaña "A todas luces", de UTE permite cambiar dos lamparitas de alto consumo por otras de bajo en locales de Abitab, Red Pagos, o Correo u oficina de UTE, llevando la cédula y un cupón de canje que se expide junto con la factura. En pequeñas localidades, entregará las lámparas el personal de UTE que concurre a cobrar en el día de vencimiento de las facturas.
El cambio implica el ahorro de 75% respecto de lo que gastaría una iluminación común y, al hacerlo masivamente, el ahorro de 3% del consumo de energía eléctrica anual del país, sostiene UTE. Para el hogar, el ahorro en la iluminación (que supone en promedio un 15% del consumo de electricidad) implicaría bajar el gasto en un 5% en la cuenta mensual.
Unos 660.000 cupones fueron emitidos junto a la factura de energía eléctrica desde el 15 de setiembre hasta la fecha, informó a El País el gerente comercial de UTE, Luis Margenat.
De ellos, un tercio ya fue canjeado, mayormente en los departamentos de la zona Oeste del país y en Montevideo. "El sector que menor porcentaje registra es la zona Este", dijo Margenat, lo que consideró lógico ya que en esa zona hay muchas casas de veraneo.
La campaña continuará hasta el 30 de noviembre pero podría extenderse si los números de recambio así lo indican. Por el momento, de las 2.300.000 lamparitas que UTE compró a un costo de US$ 2,50 cada una, se han entregado unas 400.000.
reciclaje. Las lámparas viejas serán depositadas en lugares coordinados con cada Intendencia. "Algunos municipios tienen procesos de reciclaje", señaló Margenat.
El reciclaje será más complicado cuando las nuevas dejen de usarse. Las lámparas fluorescentes consumen menos porque dedican la mayor parte de la energía eléctrica a producir luz, mientras que las incandescentes transforman gran parte en calor. Para producir esa luz fría, utilizan pequeñas cantidades de mercurio, neurotóxico que se libera al ambiente en el caso de que el tubo que lo contiene se rompa. Por eso, deben ser dispuestas adecuadamente tras su utilización.
"Es una ventaja muy grande a nivel energético y no tiene sentido que se convierta en un enemigo como desecho", señaló Ana Luisa Arocena, química a cargo de la empresa MA&A, en el Polo Tecnológico del Cerro, que realiza la destrucción controlada de cerca de 4 toneladas anuales de tubolux y lámparas de bajo consumo para empresas e instituciones.
Si el uso de este tipo de iluminación se extiende a nivel domiciliario, tiene sentido comenzar a pensar en su reciclaje, señaló Arocena. "Se aumenta la carga ambiental, y si en determinado momento te pasaste del límite, es muy costoso".
Conciencia ambiental por $ 4
A veces, un ciudadano informado se acerca a llevar sus tubolux o lámparas de bajo consumo hasta la empresa MA&A, que los destruye en forma controlada. Cuando se les dice que el costo es de $ 4, declinan el dinero, ya que lo hacen por motivaciones ecológicas, pero en realidad es el precio que deben pagar. La destrucción cuidadosa ambientalmente tiene un costo, que en otros países queda a cargo del productor, o se incluye en el precio, contó Arocena.