Mujeres rescatan a Europa de crisis y la harán crecer

Polémica. 18 semanas de licencia maternal para mejorar productividad

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ANA CARBAJOSA, EL PAÍS DE MADRID

En Europa, las predicciones demográficas asustan: la Unión Europea (UE) calcula que habrá perdido en 2030 hasta 20 millones de trabajadores. Estas abultadas cifras obsesionan a los funcionarios comunitarios que se han propuesto fomentar a toda costa tanto la natalidad como el incorporar al mayor número de mujeres posible a un mercado laboral que se está desangrando.

Pero para que más mujeres trabajen y además tengan hijos, hace falta que mejoren las condiciones laborales de las madres trabajadoras, sostiene la Comisión Europea, que el viernes presentó un paquete de medidas entre las que figura una propuesta para alargar el permiso de maternidad hasta un mínimo de 18 semanas (en Alemania son 14; en República Checa, 28) en toda la Unión.

Más allá de motivaciones altruistas, es la lógica y la urgencia demográfica la que se encuentra detrás de esta propuesta. Cuantas más facilidades tengan las mujeres para tener hijos, más tendrán, menos abandonarán sus puestos de trabajo para cuidar a la prole y más contribuirán al crecimiento económico de la Unión; al menos eso sostienen en Bruselas, donde funciona la sede del bloque continental. Pero ¿hasta qué punto hace falta un permiso de maternidad más largo? Y sobre todo, ¿puede la rengueante economía europea permitírselo?

Las organizaciones empresariales no se fían de los cálculos comunitarios ni comulgan con los argumentos de Bruselas. Critican la reforma del permiso de maternidad por considerar que será demasiado costosa para los empresarios y prometen batallar para que la norma muera en el dilatado proceso legislativo al que se enfrenta la propuesta a partir de ahora.

Hasta el momento rige en Europa la directiva "92/85/EEC", que establece un mínimo de 14 semanas de permiso de maternidad en el que la madre trabajadora cobrará por lo menos lo establecido para las bajas por enfermedad y que garantiza además que durante el tiempo que dure el permiso las madres no podrán ser despedidas. La directiva establece unos mínimos que los países europeos pueden mejorar en sus leyes nacionales. Lo que Bruselas propone ahora es ampliar el permiso a un mínimo de 18 semanas durante las cuales la madre cobrará el salario íntegro. Amplía también el tiempo en el que la mujer que ha dado a luz no podrá ser despedida y obliga además al empresario a estudiar las peticiones de horario flexible que la mujer haga a la vuelta del permiso de maternidad. Se ocupa también el texto de las trabajadoras autónomas que deberán beneficiarse -si así lo solicitan- de los mismos permisos que las trabajadoras por cuenta ajena. Y anima por último -sin carácter obligatorio- a los países de la UE a mejorar las redes de guarderías. La elección de 18 semanas se basa en una recomendación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) del año 2000, que considera este lapso de tiempo el adecuado para permitir la recuperación de la madre, así como la prolongación de la lactancia materna. En total, la reforma, de salir adelante, obligará a dos tercios de los países de la UE a cambiar sus leyes para aumentar bien la duración del permiso de maternidad bien la remuneración durante ese periodo.

La preocupación por el devenir demográfico de la Unión y el impacto económico de la pérdida de fuerza laboral queda plasmada en el estudio de impacto que acompaña al texto presentado. "El crecimiento económico caerá del 2,4% actual a 1,2% entre 2030 y 2050, si más gente no entra en el mercado de trabajo. Por eso, una mayor participación de las mujeres es vital", reza el estudio. Bruselas sostiene que proteger a las madres en sus puestos de trabajo y facilitar la conciliación de su vida laboral con la familiar es una de las mejores formas de evitar que abandonen el mercado laboral cuando tengan hijos. Porque dicen, si una mujer tiene el tiempo suficiente para cuidar a su bebé y cuenta además con garantías de que se respetarán sus derechos a la vuelta a su puesto de trabajo, es mucho más probable que esa mujer pueda seguir trabajando después de tener un hijo y que además se anime a tener más en el futuro.

Y se apoya el Ejecutivo comunitario en los datos que indican que son precisamente los países de la UE que más protegen a las madres trabajadoras, en los que la natalidad es más alta, como por ejemplo en Dinamarca, Suecia, Finlandia u Holanda; frente a España, Italia o Grecia. Según los cálculos que maneja Bruselas, la mejora de los permisos de maternidad y paternidad podría incrementar entre un 3% y un 4% la participación de las mujeres en el mercado laboral europeo.

Datos como los que ofrece Goldman Sachs en su análisis de impacto económico sobre la participación laboral de hombres y mujeres (Global Economic Paper No.154) refuerza las tesis comunitarias sobre la mayor participación laboral de las mujeres. Asegura el estudio que un aumento del empleo femenino podría incrementar el PIB de la eurozona hasta un 13%. "La incorporación de más mujeres al mercado laboral ha supuesto la mayor contribución al éxito del mercado laboral de la eurozona, mucho más que las reformas laborales `convencionales`", sostiene este análisis, que también vincula la alta participación de mujeres en el mercado laboral con altos índice de natalidad. "No es casualidad que países como Italia o Japón estén entre los países con menor empleo femenino y también peores proyecciones demográficas".

Desigualdad. La Comisión Europea, como multitud de organizaciones sociales aspira además, a que sean los hombres los que gocen de parte de estos permisos en aras de una mayor igualdad, ya que en la actualidad, la tasa de empleo de las mujeres con hijos alcanza el 65,5% mientras que la de los hombres es del 91,7%. El dato más significativo es además que cuando nacen los niños, la tasa de ocupación de la mujer baja mientras que la de los hombres sube. Es decir, que los hombres con hijos tienden a participar más del mercado laboral que cuando no los tienen y las mujeres al revés. La desigualdad queda además patente en la diferencia salarial entre hombres y mujeres. A pesar de que en los últimos años hubo una mejora, la diferencia salarial permaneció en 15% entre 2003 y 2007.

Bruselas atribuye este estancamiento, en parte, a que la falta de políticas de conciliación hace que muchas mujeres dejen su trabajo para cuidar a los hijos para reincorporarse al mercado laboral años más tarde. Al final, sus carreras profesionales son más "cortas, lentas y discontinuas" que las de los hombres, lo que contribuye a la diferencia salarial.

Organizaciones como el lobby europeo de mujeres, que representa hasta a 2.000 organizaciones de toda la UE se preparan para recibir con los brazos abiertos la propuesta legislativa, que consideran algo insuficiente, pero orientada hacia la dirección correcta. A pesar de que el lobby de mujeres (EWL por sus siglas en inglés) solicitó a la Comisión que la ampliación del permiso de maternidad ascendiera a 24 semanas, consideran que el actual "es un texto bueno", en palabras de Marie Collins, su responsable de políticas sociales. "Se trata de reducir el estrés de las madres trabajadoras y cuanto más tiempo tengan para recuperarse, cuidar de sus bebés y prolongar la lactancia sin tener que hacer malabarismos con los horarios y la vuelta al trabajo, mejor", sostiene Collins que también coincide con Bruselas en que además de la duración del permiso, el pago del salario adecuado durante el tiempo que la madre esté fuera y garantías de que su puesto de trabajo estará ahí cuando vuelva, "contribuirán sin duda a que las mujeres puedan hacer compatible trabajo y familia y no tengan que renunciar a uno de los dos".

"Cuanto más tiempo fuera del trabajo, menos regresos"

n Las organizaciones empresariales europeas no quieren ni oír hablar de esta "innecesaria" propuesta. "Consideramos que 14 semanas son suficientes para garantizar la salud de la madre. Además, según la legislación actual, los países pueden aumentar el número de semanas si quieren. No hace falta una ley europea", explica Rebekah Smith, asesora para cuestiones sociales de Business Europe, la patronal europea con sede en Bruselas. Y habla de los perjuicios económicos que de ver la luz, la nueva norma podría acarrear, a unos empresarios atrapados en un medio ambiente económico más que sombrío. "Supone una nueva carga para los empresarios. Si las empresas tienen que pagar el salario completo durante la licencia, esto tendrá un fuerte impacto negativo, también en los gastos de la seguridad social".

En la misma línea se han pronunciado, algunos estados miembros y ya han advertido de que una mayor carga para los empresarios podría generar un efecto perverso por el que las empresas tengan la tentación de contratar a más hombres que a mujeres.

Desde la Asociación europea de Pequeñas y Medianas empresas (Ueapme) van un poco más allá. Se declaran "radicalmente en contra de la propuesta comunitaria", al considerar que un permiso de maternidad más largo restará motivación a la mujer para volver a su puesto de trabajo. "Cuanto más tiempo esté la mujer fuera del trabajo, menos probable es que vuelva al mercado laboral. Para nosotros, lo ideal es que la mujer se reincorpore lo antes posible, pero que disponga de una red de guarderías y de una flexibilidad horaria que le permita conciliar familia y trabajo", argumenta Liliane Volozinskis, directora de políticas de empleo y sociales de la Ueapme.

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