JORGE SAVIA
La pelota -bah, los papeles- siguen yendo y viniendo con motivo del caso del partido Nacional-Villa Española.
Más allá de quién tiene la razón, a esta altura debería haber alguien que la baje -la pelota- y, aunque más no sea por una cuestión de imagen de todo el fútbol uruguayo, y ¿por qué no? de los propios dirigentes, llame la atención, por lo menos, de que el mundo no es así.
El miércoles pasado, en el Senado de Estados Unidos el denominado plan de rescate financiero que involucra la "pesada" suma de 700.000 millones de dólares, y mucho más que eso, a las economías de todo el universo, incluyendo desde los países más pobres hasta los más poderosos, fue votado favorablemente en poco más de una hora. Y algo parecido, en términos de tiempo, ocurrió cuando en la Cámara de Diputados la votación fue en contra.
Acá, en cambio, por todo lo de las competencias, los tribunales, los reglamentos, el Estatuto, las "dos bibliotecas" que terminan haciendo que las normas -y lo que es peor: el espíritu de quienes las crearon y les dieron forma- sean de goma, sigue sin laudarse todo lo relativo a lo ocurrido el 31 de agosto.
El mundo no es así. Y es por eso, por un tema de mentalidad, más que por factores de carácter económico, que estamos lejos de todo. Bah, en otro mundo.