Los mimos Bodecker y Neander llegan por primera vez a Uruguay

Homenaje. Discípulos de Marceau, presentan un tributo al mimo francés

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CARLOS REYES

El sábado 18 de octubre el Teatro Metro recibe a la compañía franco germana Bodecker y Neander, integrada por dos discípulos de Marcel Marceau que luego de la muerte del gran mimo francés, iniciaron una gran gira mundial.

El espectáculo, que se presenta como un homenaje al mayor mimo del mundo, ha sido elogiado por su mezcla de exquisita sensibilidad, elegancia y diversión, habiendo cosechado muy buenas críticas en Norteamérica y Europa. Entre los números más festejados se encuentra el de un astronauta que viaja a Marte y es atacado por monstruos gigantescos. También hay uno, sobre el enfrentamiento entre David y Goliat, y otro de un enamorado que espera a su amada a la intemperie, a lo largo de las cuatro estaciones del año.

Así será Silence, compuesto por una docena de mimodramas que ya han recorrido Venezuela, Colombia y ahora está visitando el Sur del continente. Otro de los números ubica a los artistas en una estación de trenes, donde se puede ser víctima de esperas interminables y situaciones inesperadas. Con la musculatura de sus cuerpos en forma, y con los menores gestos, estos mimos buscan comunicar el valor de un hombre entre la multitud anónima.

Pero esas escenas cotidianas, que remarcan el absurdo dentro de situaciones banales, son complementadas con otras de corte onírico, como la de un manco que encuentra en una bolsa con su mano dotada de vida propia, hecho que le permite expresar sentimientos turbadores.

Originarios de Alemania del Este y del Oeste, Bodecker y Neander se conocieron en la escuela francesa de mimodrama de Marceau, a quien aseguran no querer imitar. "La pequeña niña que vemos saltar comiéndose un helado, y la viejita que la sigue y que camina despacito: todo esto es la vida, y ya de por sí está impregnada de mímica: o sea que al mimo lo encontramos primero en la vida", explica Neander.

"Nosotros no buscamos imitarlo, sino mostrar nuestra evolución del mimo, más joven y rítmico: se trata de una continuidad en el espíritu de Marceau", agrega. Y Bodecker complementa: "De su espíritu lo primero que buscamos conservar es el amor por el público y por estar juntos en una celebración teatral, pero también el hecho de ser musicales en escena, de respirar todos juntos, de respirar con la luz, incluso a un mismo ritmo".

Es que el arte del mimo tiene gran afinidad con la música, ya que ambas disciplinas requieren una relación especial con el silencio para conmover. Efectivamente, el silencio es un elemento clave en este arte: "Si el músico no respira, no hace música: sólo reproduce ruido, y de la misma manera, si un mimo no respira con el alma, entonces sólo gesticula sin lograr conmover a los demás".

Otro aspecto que ellos buscan rescatar del legado de Marceau es el humor, basado en una comicidad refinada, que apela a la inteligencia y emocionalidad del espectador. El buen mimo, sostienen, debe combinar la sensibilidad del cómico con la del músico, en una única pieza escénica.

La cita es en el Metro (San José y Z. Michelini, tel. 9010772) el sábado 18 a las 21.30 hs. Entradas: $ 500, $ 600 y $ 700.

Un universo entre lo cotidiano y lo surrealista

n Alexander Neander y Wolfram Von Bodecker fueron aventajados discípulos de la Escuela de Mimodrama que Marcel dirigió en París. Luego de egresar, acompañaron al creador de Bip por el mundo en sus innumerables giras, actuando como los presentadores de sus espectáculos. Esa proximidad les permitió estudiar las técncias de Marceau desde bien cerca, edificando así un arte propio, que a la vez que rinde homenaje al maestro, sigue su rumbo propio.

Sensibles, lúdicos, delirantes, extraños, románticos, perversos, poéticos e irreverentes, estos artistas ofrecen con Silence una obra singural, de fuerte impronta juvenil. Otro pilar del espectáculo es su director, Lionel Menard (también discípulo de Marceau), quien tuvo especial cuidado en la creación del universo cómico y surrealista de la obra, que en 2003 fue galardonada con el Primer Premio del público al Mejor Teatro Gestual de Alemania.

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