FABIÁN TISCORNIA
En lo que puede leerse como una respuesta a las críticas que el proyecto de reforma de la Caja Bancaria ha recibido desde varios sectores, el presidente Tabaré Vázquez dijo que lo firmaba "con mucha convicción". Ahora se enviará al Parlamento.
Vázquez valoró ayer en el Consejo de Ministros que el proyecto de ley de reforma de la Caja Bancaria viniera con tanto respaldo de la fuerza política y el sindicato bancario (AEBU).
Resaltó también que de esa manera se estaba "cumpliendo con el compromiso del gobierno" de solucionar la situación de la Caja que es deficitaria desde hace varios años, dijeron a El País participantes de la reunión de gabinete.
"Yo firmo este proyecto de ley con mucha convicción", dijo el presidente -según los asistentes al cónclave consultados-, luego de escuchar una explicación y resumen del mismo por parte del subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Jorge Bruni.
Mientras eso ocurría, afuera de la residencia presidencial de Suárez y Reyes, un grupo de trabajadores de la firma ANDA protestaban porque pasarán de aportar al Banco de Previsión Social a aportar a la Caja Bancaria. Pero no son los únicos que protestan.
Los bancos privados también se quejan y pasaron la iniciativa del Poder Ejecutivo a estudios jurídicos para que lo analicen y realicen un informe al respecto, dijeron fuentes bancarias a El País.
Tampoco las administradoras de crédito (que pasarán a aportar a la Caja) ven bien la decisión del gobierno.
Por su parte, en AEBU persisten diferencias entre los sectores del gremio, aunque eso no será obstáculo para que el proyecto se apruebe (ver aparte).
En tanto, Bruni remarcó la importancia del proyecto para equilibrar las cuentas de la Caja y resaltó que tenía el "aval" de la Mesa Política del Frente Amplio y la bancada de legisladores y que había sido aprobado por la mayoría de una asamblea de AEBU.
El subsecretario dijo luego en conferencia de prensa que esta reforma es para hacer viable a la Caja Bancaria entre 2015 y 2020. "Es una proyección para que dentro de 15 o 20 años no nos encontremos nuevamente en una situación similar o peor a la que lamentablemente se vio sometida Caja Bancaria en los últimos años", afirmó.
El texto será enviado probablemente hoy mismo al Parlamento, ya que hay poco tiempo para su aprobación.
Es que el 25 de octubre es el plazo límite para sancionarlo, ya que la reforma de la Caja prevé un aporte del Estado y no se pueden aprobar gastos un año antes de las elecciones.
TEXTO. El proyecto, al que accedió El País prevé que para mejorar la situación deficitaria de la Caja Bancaria, se sumen empresas de crédito y sus trabajadores a aportar a la misma, se cambien los parámetros para jubilarse, se establezcan topes para las pasividades y se modifique la forma de aportación de los bancos intentando favorecer la contratación de personal.
En este último caso, se reduce el aporte patronal de 30,75% a 25,25% y se seguirá disminuyendo a razón de 0,45 puntos porcentuales por año (hasta llegar a un máximo de 4,5 puntos), un año después que las reservas de la Caja alcancen al 50% del presupuesto.
Esa disminución de ingresos se compensará con una prestación del cuatro por diez mil de los activos (créditos e inversiones) que los bancos posean en el país sumados a las colocaciones en el exterior menos los depósitos de no residentes.
Eso es rechazado por los bancos privados, ya que según fuentes del sector, en las conversaciones previas con el gobierno se había acordado que la actividad "off-shore" (colocaciones en el exterior) no iba a estar gravada y ahora sí.
Los bancos plantearán en el Parlamento sus objeciones, para tratar que el proyecto que se vote "sea lo menos malo posible" dijeron las fuentes.
Las administradoras y empresas de crédito también critican el texto de reforma.
Es que estas firmas (que aportaban al Banco de Previsión Social), pasarán a estar gravadas con el cuatro por diez mil de sus activos radicados en el país. Seguirán además con el 7,5% de aportes patronales.
Fuentes de esas empresas, dijeron a El País que la reforma es un "error" porque se "crean nuevos impuestos" y se ponen "más impuestos al crédito".
También se incorporan a la Caja a los empleados de esas empresas, (se estima son unos 4.500). Ayer, trabajadores de ANDA protestaron por su inclusión en las afueras de la residencia presidencial.
Bruni dijo que "la prestación de crédito que ha otorgado ANDA desde mucho tiempo atrás, no estaba contemplada y ahora como en el nuevo campo afiliatorio de la Caja Bancaria ingresan las sub-administradoras o administradoras de créditos ANDA estaría involucrada en eso".
El proyecto establece otras modificaciones para en el largo plazo equilibrar la relación activo-pasivo de la Caja que hoy es de 0,8 activos por cada pasivo.
Las condiciones para acceder a la jubilación se equiparan a las que tendrá el régimen general una vez que se apruebe un proyecto de ley de reforma jubilatoria.
Así serán necesarios un mínimo de 30 años de trabajo para hombres y mujeres y 60 años de edad cumplidos. Se establece una tasa de reemplazo de 50%. Hoy las mujeres bancarias pueden jubilarse con 55 años de edad, pero a partir de 2010 se eleva el requisito a 56 años y así sucesivamente cada año, hasta que en enero de 2017 se llega a los 60 años.
A su vez, se establece que el monto máximo inicial de jubilación que se otorguen una vez aprobada la ley no podrá superar los $ 41.920.
Diferencias en AEBU no incidirán
n En la interna de AEBU persisten diferencias por el proyecto de la Caja. Una asamblea del gremio aprobó por amplia mayoría la propuesta del gobierno, pero las listas 17 y 810 (que perdieron en esa votación ante la lista 98), dicen ahora que el proyecto de ley difiere de la propuesta que se votó en la asamblea.
Algunas versiones de prensa, señalaron que por ese motivo (y la recolección de firmas para hacer una nueva asamblea) surgían trabas para el proyecto, pero eso fue negado por fuentes oficiales.
En tanto, el presidente de AEBU, Gustavo Pérez (lista 98) dijo a El País que es "una discusión que no tiene efecto". Agregó que AEBU debe defender en el Parlamento el proyecto, ante los cambios que pretenden los bancos y las firmas de crédito.