Es imposible eludir la referencia al desenfreno de Motosierra, o (por transitiva) de Chicos Eléctricos, pero Vellocets tiene otras cartas. El cambio de ritmo de los explosivos riffs en Melissa, más cerca de Iron Maiden, y el paso por Led Zeppelin en el gritón Phantom blues, donde la voz se impone a cada nota.
Un sacudón punk (27 minutos que nunca llegan a 3 por tema), Blancos chacales invita a una segunda y recargadora escucha. He aquí un ejemplo de cómo procesar influencia y moverse en una variante donde no hay novedad, sin perder "punch". El próximo 2 de octubre lo presentan en Espacio Guambia.