Menores vuelven al Inau; sin pruebas en crimen del Cerro

| Indagan. Uno confesó a la Policía y se desdijo ante la jueza

 20080927 536x358

Los dos menores detenidos por el asesinato del joven en el Cerro, fueron reingresados al INAU, de donde habían fugado. Sin embargo, la Justicia no halló pruebas para inculpar al supuesto autor material, lo que generó malestar en la Policía.

Ayer declaraban diez mayores citados por el juez Julio Olivera Negrin. Entre ellos, se encontraban dos que supuestamente serían cómplices del homicidio del joven Luis Eduardo Aloy Maya, de 18 años, que conmocionó a la ciudad de Rivera, de donde era oriundo, y a la sociedad toda por las características violentas del hecho. Los dos mayores, hermanos, habrían esperado en la esquina del comercio de Austria 2405 haciendo de "campanas", mientras se perpetraba el fallido atraco al almacén que culminó con el asesinato de Aloy Maya.

Uno de los dos menores que se encontraban fugados del INAU, de 15 y 16 años, confesó a la Policía haber dado muerte al joven riverense, e incluso aportó detalles del hecho, según dijeron a El País fuentes policiales. Sin embargo, los jóvenes cambiaron su declaración ante la jueza María Teresa Larrosa, quien entendió que no había pruebas para inculparlos.

Esto generó malestar en la Policía, que consideraba el caso ya estaba aclarado, si bien aún falta hallar el arma homicida, aparentemente arrojada en un terreno baldío.

"Hay una cantidad de cosas que no compartimos de la forma de trabajar de la Justicia, como de la ley para los menores. Por ser menor, nosotros no le podemos tomar declaraciones. Y aunque confesó todo a la Policía, incluso con detalles, cambió su declaración después ante la jueza. Para la Justicia, no tiene valor la declaración que el menor nos hace a nosotros. Lo que importa es lo que digan ellos en el juzgado", se quejó una alta fuente policial.

IRREPARABLE. El crimen de Luis Eduardo Aloy Maya se suma a otro ocurrido esta misma semana a pocas cuadras del lugar, donde Alejandro Rodríguez, de 29 años, fue asesinado de tres disparos en la puerta de su propia casa y delante de su hijo de siete años.

Aloy Maya trabajaba en el almacén del Cerro para pagarse sus estudios. Quiso salvar su vida tirándose tras una puerta de madera pero no calculó que la bala podía atravesarla. El asesino le disparó a través de una reja. Sabía que no podría robar nada porque estaba cerrada con llave. Según declaró el menor a la Policía, se le habría "escapado el tiro".

En un acto tan cruel como gratuito, arruinaron una familia y terminaron con la vida de un joven de 18 años que soñaba con volver a su Rivera natal con el diploma de electricista de barcos que recibiría en tres meses, después de cuatro años de sacrificio en Montevideo.

El viernes, el cuerpo del joven regresó a Rivera para ser velado en Minas de Corrales y luego sepultado. El dolor y la impotencia dominaban a los padres, hermanos, familiares y amigos. Ninguno encuentra explicación a esta tragedia. Todos reclaman justicia.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar