UE fija condiciones de ingreso para inmigrantes profesionales

| "Tarjeta azul". Se exige experiencia y un contrato de al menos US$ 48 mil

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BRUSELAS | AGENCIAS

El Consejo de Ministros de la Unión Europea acordó ayer los principales puntos de la "Tarjeta azul", que permitirá a inmigrantes "calificados" ingresar en el bloque de los Veintisiete. Además, se aprobó un nuevo "Pacto de Inmigración".

El sueño de algunos (pocos) se hará realidad. Pronto ciudadanos no europeos tendrían la posibilidad de entrar a la UE para trabajar, así lo aseguraron ayer los Veintisiete, cuando acordaron las principales exigencias que deberá cumplir un extranjero para obtener la "Tarjeta azul". Para ingresar al viejo continente se deberá contar con: un diploma reconocido, tres años de experiencia profesional y una oferta laboral en la UE por la que deberá percibir US$ 48.000 al año al menos.

Quién obtenga la "Tarjeta azul", inspirada en la "Green Card" que entrega Estados Unidos a los extranjeros residentes en el país, tendrá un permiso legal para trabajar durante dos años en la UE, el cual podrá ser renovado. Pasado este lapso el profesional tendrá permiso para trabajar en cualquier otro país del bloque.

Sólo se podrá formalizar la contratación si el país emisor no sufre deficiencias en el sector laboral que va a ocupar el inmigrante.

Pese a que los ministros de la UE ya están de acuerdo en los principales puntos de la "Tarjeta azul", todavía no se definió la fecha en que se pondrá en funcionamiento, pero se sabe que no será antes de 2011.

PACTO. En la reunión de Bruselas, los ministros del Interior e Inmigración además de afinar el funcionamiento de la "Tarjeta Azul", aprobaron el "Pacto Europeo de Inmigración y Asilo". Este fue presentado por el ministro de Inmigración francés Brice Hortefeux.

"El Pacto acordado es para dar una respuesta a la posición que defiende España; control de flujos migratorios, cooperación y colaboración con los países de origen e integración en el desarrollo de nuestras sociedades", indicó ayer el ministro español de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, en una conferencia de prensa.

Los objetivos fundamentales de la iniciativa son promover una serie de reglas comunes que sirvan para regular la inmigración ilegal, reforzar los controles de fronteras del bloque, facilitar el regreso a su país de origen a aquellos inmigrantes que han logrado ingresar a Europa y armonizar las exigencias para los pedidos de asilo.

El Pacto insta a los países miembros del bloque a limitarse a las regularizaciones "caso por caso, en el marco de las legislaciones nacionales por motivos humanitarios y económicos". También contiene medidas específicas para favorecer "el aprendizaje de la lengua y el acceso al empleo, factores esenciales de la integración". Además, llama a los inmigrantes a respetar "los valores de cada nación". El documento llama a controlar los matrimonios por conveniencia. Esto responde a una reciente sentencia de la UE que permite al cónyuge no europeo de un ciudadano de la UE residir en cualquier Estado del bloque.

El pacto y la "Tarjeta azul" se enmarcan en un paquete de medidas que está tomando el bloque. La más polémica es la "Directiva Retorno", que regula la expulsión de inmigrantes ilegales. Esto provocó reacciones de América Latina, la última de ellas manifestada mediante una declaración suscrita por los gobiernos de los once países de Sudamérica el pasado viernes en Montevideo.

Mandatarios defienden latinos en Europa y EE.UU.

NUEVA YORK | AP

Latinoamérica hizo ayer una encendida defensa de los derechos de los migrantes en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas y promovió el multilateralismo como herramienta para superar los problemas del mundo y fomentar el desarrollo.

"La migración no puede reducirse a la cuestión de seguridad y economía``, afirmó el presidente mexicano Felipe Calderón, en una jornada en la que nueve mandatarios latinoamericanos y un enviado cubano hicieron uso de la palabra.

Calderón dijo que el tema de los inmigrantes es una "responsabilidad compartida de países de tránsito y de destino", y postuló la adopción de políticas conjuntas "que permitan que los flujos migratorios sean ordenados y respetuosos de los derechos humanos".

El presidente hondureño José Manuel Zelaya sostuvo que "emigrar es un derecho, no un delito", y pidió a Europa y EE.UU. que, "como un gesto de buena voluntad, consideren los derechos de los emigrantes que ya están en sus territorios y en sus países".

La presidenta chilena Michelle Bachelet, por su parte, declaró que es imperioso "encontrar un compromiso urgente con el multilateralismo" para buscar soluciones a los problemas globales. Además pidió a los países que acogen inmigrantes "buena voluntad".

Algunas naciones no apoyan la nueva visa

BRUSELAS | Algunas naciones de la Unión Europea plantearon ayer dudas sobre la efectividad del programa de visas de trabajo "Tarjeta azul" que pretende atraer a trabajadores especializados.

El ministro del Interior alemán Wolfgang Schaueble dijo que el plan no atraerá a los "médicos, enfermeras, ingenieros o plomeros" que necesita el bloque.

"Las expectativas sobre la Tarjeta Azul siempre fueron exageradas", señaló Schaueble. "Son los Estados miembros los que tienen la responsabilidad de los mercados laborales y la Tarjeta no cambiará eso", agregó.

República Checa, Suecia y Hungría también manifestaron preocupación de que quienes entren con esa visa puedan provocar resistencia de los sindicatos locales, porque a aquéllos les ofrecerían salarios de un 50% más que el salario bruto anual promedio en el país donde trabajarán.

Irlanda, Dinamarca y Gran Bretaña no se adhieren al plan porque prefieren manejar sus propias regulaciones inmigratorias.

La UE ha pedido la nueva visa aduciendo que la población con edad de trabajo se reducirá en más de 50 millones para el 2050. AP

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