Ecuador termina la campaña de cara al referendo

El domingo votarán por "Sí" o "No" a la propuesta de Correa

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GUAYAQUIL | La campaña ecuatoriana por el referendo constitucional del domingo bajó el telón ayer con actos masivos en Guayaquil, fortín opositor donde el gobierno libra una lucha voto a voto para evitar una derrota que abra un foco de rebeldía en ese puerto.

Los bandos a favor y en contra del proyecto oficialista de Constitución, que allana la posible reelección del presidente Rafael Correa, realizaron caravanas y concentraciones en Guayaquil (suroeste).

Según las encuestas el "socialismo del siglo XXI" sería aprobado a nivel nacional, con un 57% de los votos.

La iniciativa de 444 artículos introduce reformas que regulan el libre mercado y le permiten al mandatario buscar la reelección -con lo que su período podría extenderse hasta 2017-, y fórmulas con las que el gobierno espera sepultar una década de crisis que hizo caer a tres presidentes.

La derecha, la cúpula eclesiástica y los empresarios se oponen a la propuesta por considerar que concentra el poder en el jefe de Estado y abre las puertas a la legalización del aborto y el matrimonio entre homosexuales, aun cuando el texto no menciona explícitamente esas prácticas.

Correa cumplió una intensa jornada ayer, visitando El Guasmo -el sector más deprimido de la ciudad donde ejerce una fuerte influencia- y almorzando en un comedor popular.

Así también la oposición se movilizó por varios puntos repartiendo volantes y encabezando ruidosas caravanas.

"No, y mil veces no", gritaban mujeres en Guayaquil, subidas sobre los autos hacían sonar pitos y repartían mensajes en que se leía: "vota en contra del gobierno antidemocrático y dictatorial de Correa".

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, el más fuerte contradictor de Correa, multiplicó sus apariciones ante los medios para rechazar una iniciativa que, según él, quiere implantar "el socialismo que ya fracasó en Venezuela".

La campaña está dominada por la confrontación, pero no existe ningún indicio de que "haya un fraude en marcha", dijo ayer la misión de la OEA que vigila el proceso.

No obstante, Nebot descargó sobre el gobierno la responsabilidad de una campaña sucia: "Nosotros no hemos descalificado. Nunca habrá escuchado un discurso de los que patrocinamos el No, diciendo `miserables` y `canallas oligarcas`". AFP

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