El pobre Bernabé

La apacible siesta del domingo terminó cuando Bernabé, mi vecino y amigo frenteamplista, se prendió del timbre. Y no porque haya sonado, porque cuando me voy a dormir lo apago, sino porque mi perro "Guapo", que lo quiere más bien poco, empezó a ladrar como si se le hubiera aparecido la mismísima María Julia Muñoz bailando sobre una mesa. Y uno, que a esta edad se levanta a las seis más por costumbre que por necesidad, no tiene otra que levantarse. Y atender a la visita.

Lo atendí de pijama, pero antes de abrirle ya puse el agua a calentar. Los viejos -y sabe Dios que Bernabé lo es- no vamos a una casa con las manos vacías. Y menos si es hora de siesta y si la panadería de la otra cuadra le encontró hace un par de semanas la mano a las mantequillas de crema.

La patrona nos tiene prohibido hablar de política. Pero nunca le hacemos caso. A Bernabé le gusta hacerme rabiar con su discurso sesentista. Y yo lo dejo. El tipo sabe mucho de política. Y de filosofía. Y ha leído lo que pocos. Se leyó todito a Carlitos Marx. Y yo simplemente lo he padecido.

Pero este domingo Bernabé estuvo callado. Y cuando habló fue de fútbol. O del tiempo. O de la cantidad de gente al divino botón que uno ve en la Rambla, a las tres de la tarde de un día laboral, no bien empieza a calentar el solcito.

¿Qué le pasará a Bernabé? ¿Estará triste porque Danilo se fue del Ministerio de Economía? No me parece. Bernabé, que es más comunista que Marina, nunca simpatizó demasiado con la política económica que el presidente tanto elogia.

¿Será que está mal por el fracaso de la privatización de Pluna? Aunque pensándolo bien, Danilo dice que todavía no fracasó. Sólo perdió una millonada de dólares. Pero hay tiempo para perder más. Y no hay que rendirse. Así pasó con los casinos municipales en los tiempos de Juan Carlos. Perdieron y perdieron, y ahora empatan y hasta ganan a veces.

No me parece que sea eso. ¿Será que lo tienen mal las encuestas que dicen que el presidente Tabaré repite el error de algunos antecesores e insiste en imponerle a dedo a su partido al candidato que va segundo en todas las encuestas, menos las que manda a hacer Esteban? Puede ser.

¿O será que no puede soportar que con tanta frecuencia se señale con el dedo a funcionarios y administraciones progresistas involucradas en presuntos casos de falta de transparencia? Capaz que sí. ¿Es posible que le haya afectado tanto lo de la condena a la Intendencia de Maldonado, que ya ha comenzado a pagar caro por su proceder a la hora de adjudicar la licitación de la publicidad en vía pública a la empresa Netcom?

¿O será que le duele que la comuna progresista de Montevideo haya privatizado la emblemática usina 5, en un proceso donde ya se denuncian hechos de corrupción y se anuncian demandas millonarias que, como en el caso de Adeom, podríamos terminar pagando todos los contribuyentes?

¿No será que leyó que la licitación del Hotel Casino Carrasco, de la que del intendente para abajo todos se llenaron la boca, ya está en boca de todos en medio de acusaciones de falta de transparencia y pliegos "olvidados"?

¿O será que Bernabé no valora que gracias a todo lo que se ha castigado tributariamente al trabajo se ha generado un colchón enorme de dinero para poder repartir entre muchos que no hacen nada, pero que siguen mandando a sus hijos a pedir a los semáforos para tomarse un vinito a la luz de la luna?

No sé qué le estará pasando a Bernabé. Pero de una cosa sí estoy seguro. Con progresistas como él no vamos a ningún lado.

elpepepregunton@gmail.com

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar