GUILLERMO ZAPIOLA
No todo el cine iraní es Abbas Kiarostami, Mohsen Makhmalbaf o Jafar Panahi, aunque esos sean los nombres que le han dado fama a la producción cinematográfica de la tierra de los ayatolas. Hay otras cosas que conviene conocer.
Mañana, justamente, comienza en Cinemateca 18 una semana de cine de Irán y se ha dicho de ella que constituye una fotografía de lo que se está haciendo hoy en el país en materia cinematográfica, incluyendo la constatación del surgimiento de una nueva generación de realizadores iraníes.
La selección, que se extiende hasta el jueves 2 de octubre a razón de un programa diferente por día, incluye trabajos recientes de algunos de los autores consagrados (culmina con Offside, un polémico título del famoso Jafar Panahi), pero también films de nuevos directores, algunos desconocidos todavía en Occidente. Y a la vez asoman formas (como el cine de animación, en un breve episodio) de las que no había hasta el momento conocimiento a nivel internacional con respecto al cine iraní. La Semana se presenta con la colaboración de la Embajada de Irán en Montevideo y el apoyo de la Fundación Fahrabí de Teherán.
La programación se inicia con La línea principal (2006) de Mohsen Abdolvahab y Rakhshan Bani Eternad, que ha sido descrita como "una historia con elementos semiautobiográficos de la codirectora Bani Eternad sobre la relación entre una madre y su hija heroinómana". El viernes irá Parkway (2007) de Fereydoun Jeyrani, ejemplo de un género por lo menos inesperado en el cine iraní: un `thriller` con asesino serial.
Más tradicionalmente iraní parece Tan cerca, tan lejos (2005) de Seyyed Reza Mir-Karimi, que va el sábado y del que se ha dicho que era "un film atravesado de un particular sentido religioso, que contrapone la oscuridad en que se mueven algunos personajes con la luz de Dios". El mismo día se verá Alfombra persa (2007), que reúne algo más de una docena de historias a cargo de una larga lista de directores, con el tema común de las alfombras persas, que serían un signo de identidad cultural nacional. Kiarostami, Panahi, Mehrjui, Majidi y otros realizadores inventan historias sobre ese tema, incorporando también una pequeña animación.
El domingo irá El desierto (1990) del veterano cineasta Dariusz Mehrjui, un drama sobre protagonista tiene que replantearse algunos objetivos vitales. El estudio de un carácter, entrecruzado con escenas oníricas que completan y amplían el retrato del personaje.
El martes 30 se verá Café en la frontera (2005) de Kambuzie Partovi, historia de una viuda se empeña en seguir adelante con el negocio de su fallecido marido, pese a la oposición de parientes, vecinos y usos sociales. El miércoles irá M, de mamá (2006) de Rasoool Mollagholi Poor, otro drama (padres que descubren que van a tener un hijo discapacitado) donde se discuten la enfermedad y el aborto.
Las mayores sorpresas las puede provocas Offside (2006) de Panahi, una polémica sobre la mujer en el Islam que toma como pretexto el hecho de que las mujeres estén excluidas de todas las competencias deportivas (y se empeñan empero en ver un partido de fútbol).