Mariposa de alas rotas

| Ópera. "Madama Butterfly sube a escena en el Solís, comandada por un equipo talentoso

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La temporada lírica 2007 de la Filarmónica, culminará con la ópera "Madama Butterfly" que se representará los días 20, 22, 23, 27, 29 y 30 a las 20 hs, en el Teatro Solís.

En esta versión del celebrado título de Puccini, la dirección musical le corresponderá a Martín Lebel y la "régie" a Massimo Pezzutti. La escenografía proveniente del Teatro Argentino de La Plata, es de Juan Carlos Greco, el vestuario de Stella Maris Müller y la iluminación de Juan Carlos Greco. El Coro del Sodre contará con la preparación de su titular, Antonio Domenighini.

El reparto estará constituido por Eiko Senda (mañana, 23, 27 y 30) y Asako Tamura (22 y 29) como Cio-Cio-San; César A. Gutiérrez (Colombia) y Gonzalo Tomckowiack como Pinkerton; Federico Sanguinetti, Luis Gaeta (Argentina) y Carlos Carzoglio como Sharpless; Alejandra Malvino (Argentina) y Graciela Lassner como Suzuki; Gerardo Marandino y Diego Reggio como Goro; Ariel Cazes como el Tío Bonzo; Mario De Salvo (20, 22 y 29) y Mauricio Thibaud (21) como el Comisario Imperial; Daniel Romano como el Príncipe Yamadori y Natalia Brignardello y Stefanía Maquiera como Kate Pinkerton.

LA OBRA. Como aconteció en otras oportunidades en la historia de la ópera, Madama Buttefly recibió tras su estreno, producido en el Teatro de la Scala de Milán, el 17 de febrero de 1904, un estruendoso rechazo del público. Sin embargo, la posteridad hizo justicia y la pieza terminó convirtiéndose en una de las más representadas y aclamadas de todo el repertorio lírico.

En ocasión de su viaje a Londres para presenciar el estreno de su ópera Tosca, en el año 1900, Giacomo Puccini tuvo oportunidad de asistir a la representación de una obra teatral escrita por el estadounidense David Belasco que le produjo una gran impresión. El dramaturgo se había basado en una novela de John Luther Long y ambos se inspiraron en el libro Madame Chrysantheme de Pierre Loti.

Decidido a componer una obra basándose en el mismo argumento, Puccini volvió a convocar a Giuseppe Giacosa y Luigi Illica para que se encargaran del libreto. Las acciones transcurren en Nagasaki, apenas comenzado el siglo XX. Pinkerton, oficial de la marina norteamericana que arriba a bordo del navío "Abraham Lincoln", logra concertar con un agente matrimonial su casamiento con la joven geisha japonesa Cio-Cio-San, apodada "Butterfly". Tras su regreso a Estados Unidos, ella lo aguarda tres largos años, esperanzada en el reencuentro pese a que todos le digan que su amado jamás volverá. Durante ese tiempo ha criado sola a un hijo, nacido después de la partida del marino. Finalmente Pinkerton retorna, pero acompañado por Kate, su legítima esposa norteamericana. Propone hacerse cargo del niño para criarlo en Estados Unidos. El desengaño causado a la joven geisha abre las puertas a la tragedia y ésta se suicida.

La representación que se verá en Montevideo tiene la misma escenografía, vestuario y luces que la que se representara el pasado año en el Teatro Argentino de La Plata, pero el reggiseur de esta versión es Massimo Pezzutti, un italiano que estudió canto lírico en el Conservatorio de música Giusseppe Verdi de Milán y realizó cursos de perfeccionamiento en la Fundación A. Toscanini de Parma. Luego de desarrollar su carrera como cantante (en la cuerda de barítono), en el 2001 debutó como director escénico en: El maestro de Escuela de Teleman, La cantata del Café de Bach y ha participado como director en otros títulos como Livietta e Tracollo de Pergolesi, Bastian y bastiana de Mozart y El Barbero de Sevilla de Rossini.

Ahora, abordará el inmortal título de Puccini, como él dice "respetando lo que el creador escribió", pero marcará sin embargo su impronta. A Pezzutti le interesa especialmente que el cantante sea buen actor y su concepción visual de la obra, tiende a ser "cinematográfica". Esto se notará especialmente en el desarrollo del segundo acto con una concepción dimensional del drama en ciernes. Martín Lebel, el director musical de esta puesta parece haber formado con Pezzutti un sólido tándem. También es un director joven aunque ya con una trayectoria envidiable.

Está entusiasmado con esta versión y se le nota, sobre todo porque en el espectáculo se ofrecerá con el concepto original de Puccini, usando el coro como elemento de transición hacia la noche que pasarán juntos la joven japonesa y el marino estadounidense.

El francés luego de esta Butterfly retornará a Europa donde lo espera una apretada agenda, pero ya sobre finales de octubre y principios de noviembre retornará para dirigir la filarmónica en Mahler.

Algunos lujos de esta Madama Butterfly incluyen el regreso de Graciela Lassner en un papel de gran exigencia actoral y donde la cuerda sensible está tensada al máximo. También es de destacar la participación de Gonzalo Tomckowiack y César A. Gutiérrez y los argentinos Luis Gaeta y Alejandro Malvino.

Tomckowiack estudió canto en el Conservatorio Real de Bruselas. En septiembre de 1994 conoce al gran tenor Alfredo Kraus, quien sería su principal influencia. En 1997 ganó el Concurso Internacional de Canto de Marmande en Francia, continuando sus estudios en la Universidad de Boston. En el presente es una de las figuras con más futuro de la lírica sudamericana. El colombiano César Gutiérrez es un destacado cantante, pero también un pedagogo brillante cuyas master classes son muy apreciadas.

Pero uno de los grandes personajes de esta versión es el barítono argentino Luis Gaeta. Con la magnífica calidad de su voz, su impecable fraseo, sus brillantes agudos, la forma en que da el justo énfasis a la palabra cantada o hablada, la capacidad de captar el justo carácter de cada personaje, sean éstos satíricos o dramáticos, hacen de cada una de sus intervenciones un deleite.

Certeza y fundamento de una obra inmortal

Puccini amaba a ésta creación suya y eso pese al terrible rechazo que tuvo su estreno. Escribía: ¡Cómo me había gustado de inmediato ese episodio de amor fresco y la tristeza de la inútil espera!... Era una aventura humana que yo sentía profundamente: había juventud, amor, ambiente pintoresco, amargura, emoción, una ambición sutil. Yo no estoy hecho para las aventuras heroicas, me gustan los espíritus que tienen sentimientos como los nuestros." decía a su amigo el periodista Arnaldo Fracarolli, al otro día del terrible estreno, casi una asonada.

El autor no salía de su asombro: "¡Me sentía tan tranquilo! Siempre me conmovía cuando la releía. En la Scala veía a quienes me escuchaban, desde los artistas hasta los trabajadores del escenario y de la maquinaria, participar con todo el corazón de las vicisitudes de Butterfly. También ellos querían a mi japonesita como la quería yo. ¡Cómo la amaba y cómo la amo! Mientras escribía la música la veía delante de mí, la pequeña muchachita dulce y melancólica. La seguía en su vida, la imaginaba al borde de la colina, con la cabeza gacha... esperando".

Profunda y humana

"¿Quién no ha sido alguna vez Pikerton o Butterfly en si vida , a engañado o ha sido engañado"-señala Pezzutti- eso hace tremendamente cercana al público a Butterfly". En ella se cantan junto con el amor, la fidelidad y la abnegación, en confrontación con la sexualidad física, la infidelidad y la inescrupulosidad. A más de un siglo de su estreno, su profundidad humana y psicológica la mantienen vigente.

Dos caras visibles y una invisible de la puesta

Cio Cio San (I)

Soprano

Como la trágica geisha estará en el primer elenco la japonesa radicada en Uruguay, Eiko Senda, que ya tiene exitosa experiencia en el papel y muy buenas dotes vocales para repetir el triunfo de público y crítica que logró en La Plata el año pasado.

Massimo Pezzutti

Regisseur

Joven inquieto y talentoso el italiano expondrá su concepción de la obra que parece coincidir con el espíritu que animó a Puccini al componerla. Cree en la concepción minimalista del compositor más volcado a lo humano que a lo épico.

Cio Cio San (II)

Soprano

La japonesa Asako Tamura, es una soprano lírico-ligera sobre la que no se tiene mucha información acerca de su desempeño como Butterfly, de acuerdo a lo indicado por Pezzutti y Lebel, ha desarrollado en los ensayos de la ópera un buen trabajo.

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