Hacia el Nobel

RUBEN LOZA AGUERREBERE

Alfred Nobel continúa abriendo las puertas de la posteridad. Por ello, ya han comenzado a circular nombres de candidatos a obtenerlo este año, en el mundo literario, que es la materia de los solitarios, pues desde hace tiempo en los predios de la ciencia es más difícil escoger una sola personalidad otorgándose en general a grupos de trabajo.

Alfred Nobel, un hombre endeble y de carácter reservado, quizá creó este premio extraordinario buscando acallar su mala conciencia por haber inventado la dinamita, gracias a lo cual hizo una fortuna y se transformó en celebridad. Cuando murió, su testamento dejó boquiabiertos a los familiares (hubo algún desmayo también) cuando se enteraron que legaba toda su fortuna a la creación de un premio con su nombre, que debería entregarse anualmente a las personas más distinguidas en las áreas de la literatura, la paz, la medicina, la física y la química.

Al Nobel por la Literatura lo escogen los miembros de la Academia Sueca de Letras. Después de haberlo conferido en 1901 al poeta René Sully Prudhomme, los académicos suecos aún no se han puesto de acuerdo en qué clase de escritor pensaba Nobel cuando instituyó el galardón, porque estableció una condición que no han podido descifrar cabalmente. Decía que el galardón literario debía concederse al autor de "la obra más sobresaliente de una tendencia ideal".

Por ello, con el correr del tiempo y el cambio generacional en la Academia, el Nobel literario ha sido otorgado a escritores tan diferentes como T.S. Eliot, William Faulkner, Hemingway, García Márquez, Octavio Paz, Camilo José Cela o Doris Lessing. En tales casos se ha sostenido que primó más la valoración de aspectos globales de la obra total del autor, que al singular concepto de "tendencia ideal".

Tampoco han faltado arbitrariedades, ya que utilizando directa o indirectamente el testamento de Nobel, fueron rechazados el novelista ruso León Tolstoi y el inglés Somerset Maugham, del que se sostuvo que era demasiado famoso para recibir este Premio. Otros casos curiosos y célebres, han sido los de Graham Greene y Borges, finalistas durante veinticuatro años ambos, sin haber alcanzado jamás el Nobel. Y se ha hablado, también, de las presiones para premiar a escritores de los países llamados "en desarrollo".

¿Quiénes aparecen como candidatos visibles a recibirlo, este año? Han comenzado ha mencionarse varios nombres con insistencia. Ellos son el ensayista italiano Claudio Magris (perdonen la inmodestia de comentar que escribió las líneas prologales a un libro mío) y su compatriota, Antonio Tabucchi. Se habla también del novelista israelí Amos Oz, del holandés Cees Nooteboom y del checo/francés Milan Kundera. Se dice, atendiendo a la rotación geográfica, que tienen serias posibilidades los estadounidenses Philip Roth, Don DeLillo y John Updike. Y una vez más se menciona a Mario Vargas Llosa y a Carlos Fuentes. ¿Otros nombres? Sí, Ernesto Sábato, los españoles Miguel Delibes y Francisco Ayala, el sirio Adonis, el albanés Ismael Kadare y un indonesio: Pramdedya Ananta Toer.

A medida que se acerca la hora, la lista crece; tampoco es improbable que ocurra lo que decía hace años Borges: "ya encontrarán algún desconocido para darle el galardón". En unas semanas sabremos quien será el nuevo "inmortal".*

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