Ministra de menos

ALEJANDRO NOGUEIRA

No quisiera aburrir con Daisy Tourné. Pero no recuerdo un(a) dirigente político(a) y ministro(a) que haya sido capaz de dilapidar en tan poco tiempo su capital político.

En los últimos días la ministra del Interior demostró que no puede enfrentar ni mandar a la estructura de mandos policial -en especial el que aún emite efluvios del pasado-, y trató, sin elegancia alguna, de recular en chancletas con una amonestación al jefe de Canelones Sergio Guarteche, que supo evocar la visión que algunos estamentos aún tienen de los políticos uruguayos, como si nada hubiera pasado desde 1985. La oficialidad se encolumnó tras Guarteche y la ministra se fue al mazo eligiendo a los uniformados antes que a sus pares legisladores representantes de la democracia. Pero la respuesta llegó tarde: el Círculo Policial la sepultó ayer bajo críticas de todo tipo.

Tourné sigue tropezando: la culpa del sentimiento de inseguridad la tienen los medios; la culpa de la violencia juvenil es de los padres; la culpa de los desmanes en el fútbol es de los clubes. A mí me dijo (El País, 3 de agosto de 2008): "Estoy aburrida de que en el Uruguay unos se echen las culpas a los otros".

Dejemos de lado si hace esgrima, equitación, si se opera las várices en el Policial o si canta tangos en Fun Fun. Es lo de menos.

Pero con el episodio del ataque a Juan Peirano en el Comcar, en el que se mostró desinformada y prescindente, logró igualar salidas públicas de los peores exponentes del régimen militar cuando se referían, soberbios e impunes, a los "sediciosos" presos. Los sometieron a toda clase de torturas y vejámenes, pero incluso en los pródromos de la dictadura, cuando a los tupas los llevaban a Punta Carretas, los mantenían separados de los demás presos. Como hoy hace el gobierno con los militares procesados.

"Fue un tema entre reclusos, es un recluso más", dijo con gesto de asco, como si Juan Peirano estuviera por las planchadas, corte en mano, organizando la patota oligarca de autodefensa en el establecimiento carcelario.

La ministra es responsable por Juan Peirano, como lo es por la integridad del resto de los presos, pero cuando algo grave suceda con ex banquero, o con otro recluso, le va a echar las culpas a los demás presos.

Si Juan Peirano fuera un recluso más, el gobierno no estaría, facilista, responsabilizándolo por la crisis de 2002. En todo caso es tan "preso más" como Juan Carlos Bengoa, que lastimó el impoluto hígado de la izquierda con un "rasguño" con penetración y está en Cárcel Central.

Los Peirano, con todas sus responsabilidades, ya desnudaron lo inicuo de un sistema que tiene a miles procesados sin sentencia y ahora parece que van a desnudar la inoperancia de un sistema carcelario oprobioso e inseguro en el que las autoridades no pueden garantizar la seguridad de los detenidos, ni parar la corrupción, ni la violencia y la extorsión. Es paradojal.

Y la ministra se lavó las manos diciendo que la decisión de llevar al ex banquero al Comcar fue del director de Cárceles. El funcionario tomó semejante riesgo sin consultar, parece. Otro potencial culpable si pasa algo. Y si ella no sabía nada, seguro que el presidente tampoco.

Tourné prometía, sonaba a alguna candidatura; una mujer de armas tomar, maestra, sindicalista, amazona, tanguera, reina de la Policía. Resultó algo menos que una ministra más.

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