La "ex" del Tío Hugo

REBAR

Marisabel Rodríguez era conocida en Venezuela por varias facetas de su personalidad: periodista, locutora, incursionó en política y actuó, como Constituyente, en la Asamblea que en 1999 convirtió a la Carta Magna de su país, en un producto bolivariano a la medida del tío Hugo. Pero, sobre todo, a Marisabel la conocen sus compatriotas por... la ex esposa de Chávez. Estuvo casada con él desde 1998 hasta 2002, cuando insinuó ciertos síntomas separatistas por los que recibió una advertencia presidencial: "Oye, Mari... Cuidado... No te deschávez"... Pero, resuelta a todo, en ese 2002 -como si hubiese estado esperando la suerte de los años capicúa para quien intenta una vida mejor- no aguantó más las presiones del poder y se marchó -palacio afuera- para ir a vivir con la hija -Rosina Chávez- desafiando al padre en la disputa por la tenencia, y sobreponiéndose a la zozobra de recibir constantemente las amenazas que le vienen "desde arriba" y que el periodista Matías Marini (de "Perfil") ha ordenado por orden alfabético: hostigamiento, persecución y violencia. "Temo ser atacada por las hordas que él tiene en la calle", ha confesado: pero, tanta es su valentía, que se lanza a ganar la Alcaldía de Barquisimeto -zona central del país- en las elecciones regionales fijadas para el próximo noviembre. Habrá de hacerlo como candidata de PODEMOS, el partido opositor... (y ya se sabe qué concepto tiene el tío Hugo de la palabra oposición: falta saber qué otra interpretación podría darle en este caso).

Por lo pronto, no le cayó bien que su ex justificara el retorno a la arena política de combate, manifestando: "A los chavistas les digo que ya basta, que el pueblo se merece respeto, un poco de atención; ya basta que el pueblo siga como las mujeres que se dejan oprimir y engañar con falsas promesas". ¡Olé! ¡Marisabel, que te has lucío!!!

El presidente cantor le ha puesto música paternal a esas declaraciones, y agarró para las tomateras: afectado con la humana sensibilidad que lo caracteriza, expresó entre sollozos: "A mi niña Rosinés, ahora la colocan en el centro de un huracán, y eso sí me duele".

Los simpatizantes de la candidatura de Marisabel Rodríguez aseguran que al discípulo de don Simón no habría podido salirle al cruce un adversario más temible que su ex exposa, quien conoce, como nadie, los secretos y debilidades de la vida privada del providencial filántropo, que salvará a la América doliente y oprimida por las tenazas yanquis. Mujer de armas llevar y raquetas dominar, mantiene un romance con su entrenador de tenis, que prioriza la enseñanza del saque en la esperanza de que algún día, su alumna pueda sacar al ex marido de la poltrona donde reposa su bolivariano volumen. De momento, entre raquetazo va y raquetazo viene con su maestro, le advierte al elegido por Bolívar para conducir a Venezuela, que ella asume esta posición, porque así lo quiso Dios.

Pavadita de mandante, ciertamente.

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