TEL AVIV | AGENCIAS
Israel enfrenta hoy las elecciones primarias del partido Kadima, en las que será elegido el sucesor del primer ministro, Ehud Olmert, que deberá ceder las riendas del gobierno a raíz de una serie de investigaciones judiciales por corrupción.
Cuatro son los candidatos para suceder a Olmert: Tzipi Livni, ministra del Exterior; Shaul Mofaz, ministro de Transportes; Meir Shitrit, ministro del Interior; y Avi Dichter, ministro de Seguridad Interna. La gran incógnita es qué pasará con el débil proceso de paz con los palestinos, en el cual el hoy premier se había embarcado de forma enérgica.
Según sondeos publicados ayer, Livni cuenta con un 47% de las preferencias frente a su más cercano rival, el ex general Mofaz, que se coloca segundo con el 28%. El Kadima cuenta con 74.000 afiliados, aunque se espera que vote sólo la mitad.
Aunque todas las encuestas expresan que la gran favorita es Livni, Mofaz aseguró que espera sorprender gracias a la "eficiencia" de sus seguidores.
Mofaz, que fue uno de los más entusiastas defensores de una guerra armada contra Irán, aseguró que obtendrá el 43,7% de los votos, y se convertirá en el nuevo primer ministro.
Agregó que ya logró un acuerdo con el partido ortodoxo Shas, que le permitirá dar forma a un nuevo gobierno de coalición, similar al de Olmert.
Sin embargo, el partido Shas desmintió que haya acuerdos concretos. Shas pone como condición para cualquier tipo de coalición, que Jerusalén no sea objeto de negociación en el proceso de paz con Palestina.
Sin el apoyo de Shas, Livni no lograría reunir en el Parlamento la mayoría necesaria. Es por eso que la ministra de Exteriores confirmó su fidelidad a la idea de "Jerusalén como capital del Estado israelí". "Queremos hacer una política diferente. No somos ni de derecha ni de izquierda, estamos cansados de vieja política", declaró la candidata.
"Es necesario darle a Kadima una segunda oportunidad", manifestó la candidata. Una vez que se den a conocer los resultados de las elecciones, Olmert podrá presentar su renuncia aunque deberá permanecer en el cargo hasta que sea formado un nuevo gobierno.
Así lo prometió Olmert semanas atrás, al convocar a elecciones primarias en su partido. El primer ministro está siendo investigado por la policía a raíz de una serie de acusaciones de corrupción. Su popularidad es la más baja que ha tenido un gobernante en Israel.
En medio de las presiones, Olmert advirtió el lunes a los miembros de la Comisión Parlamentaria para los Asuntos Exteriores y Defensa que si Israel no logra un acuerdo de paz con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), "el precio que habrá que pagar será caro".
"Cada día que pasa sin un acuerdo con los palestinos es un día del cual en el futuro nos arrepentiremos", dijo Olmert, quien manifestó su deseo de que su sucesor continúe los contactos con el presidente palestino, Mahmud Abbas, iniciados en 2007 tras la cumbre de Annapolis, en Estados Unidos. El líder de la ANP declaró en reiteradas ocasiones que trabajará con quien sea que sustituya al actual primer ministro.
¿Paz con palestinos antes de la dimisión?
JERUSALÉN
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se reunieron ayer en Jerusalén y acordaron un nuevo encuentro para la próxima semana, que se llevará a cabo aunque Olmert haya dimitido. Un portavoz de éste, manifestó que ambos mantuvieron una "seria" discusión, y que se encontrarán de nuevo al regreso de un viaje de Abbas por Estados Unidos.
Los dos dirigentes se han visto las caras al menos dos veces por mes desde que en noviembre de 2007 reanudaron las negociaciones de paz entre Israel y los palestinos, en Annapolis (EE.UU.).
Fuentes palestinas cercanas a Abbas habían manifestado que el encuentro sería una suerte de "despedida informal" de Olmert, donde "la parte palestina quería demostrar que está dispuesta a negociar con él y con quien sea". Sin embargo, fuentes cercanas al primer ministro israelí, señalaron que éste busca apurar el pacto con Abbas antes de dejar el cargo.
Ayer, miembros de Hamas asaltaron el recinto de un temido clan armado en Gaza, provocando una violenta batalla callejera en la que murieron 11 personas. En Cisjordania, controlada por el Fatah, un vocero gubernamental condenó la operación de Hamas y la calificó de "crimen", entre otras cosas, por haber ocurrido durante el mes de Ramadán. AGENCIAS