GUILLERMO ZAPIOLA
Para presentar su film "Leonera", que se preestrenó anoche en Cinemateca 18 y pronto iniciará su circulación comercial, llegaron a Montevideo el director argentino Pablo Trapero y su esposa, productora y actriz Martina Gusmán.
Trapero y Gusmán ofrecieron en la Embajada de la República Argentina una conferencia de prensa en la que se extendieron sobre el film, su inesperada repercusión ante el público de su país y sus planes inmediatos. Representante (tal vez iniciador, con Mundo grúa) de ese movimiento que se puede definir, con cierta vaguedad, como Nuevo Cine Argentino, Trapero es sin lugar a dudas, actualmente, una de las figuras más importantes de su generación, y el éxito de crítica (que comenzó en Cannes) y público (que sigue en Argentina) de su película parece confirmarlo.
El propio Trapero reconoce que no sabe exactamente en qué momento comenzó el proyecto que terminó convirtiéndose en Leonera. Sospecha que el embarazo de su esposa y el nacimiento de su hijo (Mateo) tuvieron algo que ver en el asunto, aunque no logre explicarlo cabalmente. "La maternidad es un hecho misterioso y el padre permanece como una suerte de espectador", sostiene. De pronto sintió la necesidad de contar una historia que tuviera que ver con la maternidad y el universo de la mujer, a ello se sumó una vocación testimonial (ya exhibida en su cine anterior: el desempleo en Mundo grúa, la corrupción policial en El bonaerense).
Esas dos vertientes se dieron la mano en el guión de Leonera, que se ocupa de la situación de las mujeres (en particular una de ellas, interpretada por Gusmán) que conservan consigo a sus hijos pequeños mientras cumplen una condena a prisión. Y a ello se sumaron otros factores: quería hacer una película con su mujer como actriz (Martina ya había actuado en su film anterior, Nacido y criado), y hasta intervino también, como suele ocurrir, el azar.
La pareja estaba de vacaciones con su hijo en los alrededores de Buenos Aires y al niño le llamó la atención una serie de edificios de color rosado. La respuesta a la pregunta "¿qué es eso, papá?" resultó ser: los edificios del sistema carcelario donde las madres pueden convivir con sus hijos. El punto picó la curiosidad de Trapero y disparó el interés por hacer la película.
Lo que vino después fue mucho trabajo. El guión se escribió a lo largo de más de un año, la investigación visitando prisiones y hablando con gente del universo carcelario llevó tiempo, y Martina (que tenía además dolores de cabeza adicionales como productora ejecutiva) reconoce que cuando llegó al rodaje tenía ya a su personaje "muy armado".
El film fue rodado en unidades penitenciales reales y se utilizó a presas auténticas para papeles secundarios (aunque no en las escenas de violencia o que involucraran a niños).
Trapero reconoce que su percepción del tema cambió mucho mientras trabajaba en él. Descubrió matices, descartó prejuicios y maniqueísmos, comprobó incluso que tanto guardias como presos (que acaso podían sentirse molestos por el enfoque del tema) colaboraban de buen grado, tal vez porque se sienten postergados y desean que su problemática sea hecha pública. El director sostiene empero que su película no es "sobre el servicio penitenciario" sino que básicamente cuenta una historia de amor entre una madre y su hijo. Esa dimensión humana es acaso la que movió al público argentino (de muy diversos orígenes) a las salas. La gente quiere ver películas sobre la gente.
Los otros films de Trapero
La proyección de "Leonera" inició anoche la retrospectiva-homenaje que se le está realizando a Pablo Trapero en el marco de la muestra Cinemateca en Primavera. La retrospectiva Trapero continúa en los próximos días con la exhibición de Mundo grúa (jueves 18), El bonaerense (viernes 19), Familia rodante (sábado 20) y Nacido y criado (domingo 21). Leonera se estrenaría en un par de semanas.