Newman y Discépolo

REBAR | BUENOS DIAS

Se ha dado en llamar "revistas del corazón", no a las que podría editar -p. ej.- "Procardias", sino a unas publicaciones que circulan por varios países, abriendo sus páginas para ventilar intimidades de famosos del espectáculo, llámese artistas, deportistas, etc. Conociéndolas, se sabe que el calificativo no fija límites a la temática, que puede desviar su eje hacia otras zonas anatómicas ubicadas al sur del "cuore", donde la diversión supera largamente al rutinario ritmo cardíaco.

Gracias a esos rumores, chismes, confirmaciones o reafirmaciones, la humanidad queda capacitada para enterarse de cuáles son los galanes "viriles" que ocultan, bajo la indumentaria de un guapo del Far-West, su homosexualidad: o de a qué altura del embarazo está la actriz tal o cual; o de cómo es posible que un DT de fútbol que se preocupa por la "pegada" de sus pupilos, no advierta que su mujer se la "pega" con el Preparador Físico... En fin: hay de todo para elegir en ese supermercado editorial.

Para esa prensa (¿debe llamársele así?) Paul Newman ha sido, invariablemente, un aburrido. Poco importó su talento: el perfil bajo que lo distinguió, ausente de las grandes festicholas hollywoodenses; su record de equilibrio conyugal, desde 1958, junto a Joan-ne Woodward... Tampoco se prestaba como producto exportable para los cholulos... ni era noticia su afición al automovilismo, siendo que nunca acosaba sexualmente a las hermosas chicas que andan semidesnudas entre boxes. Nada. Ni siquiera drogadicto, ni alcoholista peligroso al volante. Cero escándalo. Un verdadero desastre.

Un buen día, a Paul se le ocurrió incursionar en la filantropía: le propuso a su amigo A.E. Hotchner, asociarse en la fundación de una compañía elaboradora de salsas, aderezos y artículos orgánicos, que asegurara una rentabilidad considerable con el fin de destinarla totalmente a obras de beneficencia. Así nació en 1982, NEWMAN`S OWN, empresa de alimentos que, proyectada internacionalmente con gran prestigio, ha donado 200 millones de dólares para acciones caritativas, entre las que se destacan las dedicadas a niños con enfermedades terminales. Es él, ahora, quien sufre un mal de ese tipo. Y en ese estado de gravedad consciente, le regaló a un viejo y querido amigo, la Ferrari de diseño con que intervenía en las pistas de alta competencia. Ante tal gesto, sus cinco hijas -dos del primer matrimonio y tres de su unión con Joanne- han puesto el pie en el acelerador para distribuir, cuanto antes, los dólares que "papá" Paul haya podido acumular en su exitosa trayectoria cinematográfica. Si estuviera lúcido y supiera algo de tango, el bueno de Newman se despediría cantando "Cuando man-yés que a tu lado/ se prueban la ropa/ que vas a dejar"... Y tendría más del "Ñato" Discepolín: "... el verdadero amor se ahogó en la sopa/ la panza es reina y el dinero Dios". Aunque en tu caso, mi querido y admirado Paul, habría que cambiar sopa por salsa.

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