Papa: "Ser creyentes es algo necesario para la sociedad"

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AP

El papa Benedicto XVI arribó hoy a Francia, meta del décimo viaje internacional de su pontificado, que lo llevará también al santuario de Lourdes en ocasión del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen.

A bordo del avión, poco antes de aterrizar en París, el Pontífice habló con los periodistas y afirmó que "la laicidad no está en contradicción con la fe", y que esto vale para los franceses y para los cristianos en general.

"Es importante vivir con alegría la libertad de nuestra fe y mostrar la fe de ser creyentes hoy es algo necesario para la sociedad", añadió el Papa, de 81 años.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su esposa, Carla Bruni, recibieron al Papa en el aeropuerto de Orly.

Es la primera vez que Sarkozy, en lugar de esperar en el palacio presidencial del Eliseo, acude a recibir a una personalidad en el aeropuerto de París.

El presidente esperó a Benedicto XVI al pie de la escalerilla del avión, un aparato de la compañía Alitalia.

En el aeropuerto también dio la bienvenida al Pontífice el arzobispo de París, monseñor André Ving-Trois.

Tras saludarse, el Papa y Sarkozy escucharon primero el himno del Vaticano y luego la Marsellesa (el de Francia), bajo la lluvia que en ese momento empezó a caer.

A continuación se dirigieron al pabellón de honor del aeropuerto, donde el Papa saludó a la cúpula de la Iglesia gala.

Tras unos minutos en los que Benedicto XVI, Sarkozy y la primera dama se entretuvieron en una sala inaccesible a los medios de comunicación, la pareja presidencial acompañó al Pontífice a su automóvil.

El Papa, de camino al Eliseo, hizo una breve parada en la Nunciatura apostólica de París, en la zona de los Campos Elíseos, y sucesivamente se trasladó al palacio presidencial.

En el patio del Eliso, donde fue colocada la alfombra roja de las grandes ocasiones (la última fue el pasaje de poderes entre los presidentes), el Papa fue recibido por Sarkozy.

Sonriente, el presidente mostró al Papa la arquitectura del Eliseo, al que Benedicto XVI entraba por primera vez.

Una vez en el interior, el Papa estrechó la mano al primer ministro francés, Francois Fillon, y a continuación se reunió en privado con el presidente.

Antes de aterrizar en Francia, el Pontífice habló con los periodistas del "motu propio" que liberaliza la misa en latín.

Preguntado, a bordo del avión papal, sobre si éste era "un paso atrás respecto al Concilio", Benedicto XVI afirmó que esto es "algo absolutamente infundado".

"El motu propio es simplemente un acto de tolerancia pastoral para las personas que se formaron en la liturgia pre-conciliar", explicó.

ANSA

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