El sistema cicatriza

SEBASTIÁN DA SILVA

Según la definición más conocida podríamos decir que un sistema político es la ejecución organizativa de un conjunto de interacciones estables a través de las cuales se ejerce la política en un contexto limitado.

Este sistema viene formado por agentes, instituciones, organizaciones, comportamientos, creencias, normas, actitudes, ideales, valores y sus respectivas interacciones, que mantienen o modifican el orden del que resulta una determinada distribución de utilidades, conllevando a distintos procesos de decisión de los actores, que modifican la utilización del poder por parte del político a fin de obtener el objetivo deseado.

La crisis del 2002 puso en jaque toda esta definición, su envergadura sobrepasó la capacidad de estas instituciones para controlar la magnitud del daño que vivió la población y apareció la desconfianza en la institucionalidad.

Con la llegada y el procesamiento de Juan Peirano Basso, algo se está reconstruyendo, ese mismo sistema que falló en los controles, y que permitió que frente a sus ojos se produjeran las triangulaciones y desvíos de fondos de algunas entidades bancarias, hoy está cicatrizando esas heridas.

Juan Peirano era la síntesis del descrédito, era quien representaba la capacidad de perjudicar, dañar, y hasta supuestamente favorecerse sin tener consecuencia alguna. El cerebro del grupo Velox y el Banco de Montevideo, no tuvo en menor empacho de partir al exterior y dejar a su familia, quienes quizás y sin quizás eran casi igual de víctimas que los propios ahorristas.

La reacción del sistema funcionó, el poder político reaccionó, el poder judicial reaccionó, y la prensa libre también.

Así se encontró, y se extraditó a quien vivía plácidamente en las arenas de la Florida, mientras en nuestras tierras familias enteras se desintegraron, incluida la suya propia y comenzaban con el martirio tan uruguayo de volver a empezar cuando cada quince años este país entra en crisis.

Su procesamiento nada soluciona, verlo preso no devuelve ahorros de toda una vida pero legitima y consolida la delegación de autoridad que los ciudadanos hacen para intentar vivir en una nación organizada. Las autoridades repiten que hoy el sistema financiero está más preparado para enfrentar una embestida parecida y les creemos, pero un día sí y otro también vemos como el mismo sistema institucional que hoy está corrigiendo aquella herida también falla y se desprestigia.

Se siguen cometiendo errores por parte de actores públicos y privados que irritan a la población, lo de Pluna es un ejemplo de tomadura de pelo y falta de control. De como exponerse a juicios multimillonarios para que se paguen en el presupuesto nacional, en desmedro de mejoras para la población también, e implementar un sistema tributario cuasi confiscatorio sin asegurar niveles mínimos de convivencia como la seguridad o la eficiencia en el destino de esa exacción.

A un año de las elecciones, no está demás hacer este tipo de reflexiones, donde quede afuera la eterna y absurda discusión sobre el tipo y tamaño del Estado que queremos, y preocuparnos por la calidad de sus integrantes y de sus compromisos de forma de que, ante situaciones críticas, ejerza debidamente los controles y evite daños irreparables.

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