SEBASTIÁN CABRERA
En una mesa del bar Solanas, con una milanesa de pescado a medio comer en el plato, a Alicia Barbani se le caían las lágrimas ayer al mediodía. Enfrente, en el Juzgado de la calle Misiones, Juan Peirano Basso declaraba frente a la jueza Graciela Gatti.
Cuando Peirano llegó al Juzgado en medio de un dispositivo de seguridad casi de película, Barbani salió del bar, con dos mujeres más del grupo de ahorristas del ex Banco Montevideo. "Ladrón", "asesino", le gritaron. "Cuando lo vi, en ese momento me di cuenta que ahí estaba el que nos robó, el que se llevó US$ 800 millones", contaría la mujer rato después, nerviosa y con la voz entrecortada.
"Ahora, ahora", vociferaron los policías que rodearon el camión blindado en el que transportaron el ex banquero desde el aeropuerto de Carrasco hacia el Juzgado en la Ciudad Vieja. Miraron hacia arriba y sacaron a Peirano, con la cabeza gacha. Había efectivos del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y de Interpol.
Los policías encontraron a Peirano flaco y demacrado, por los casi dos años de reclusión que enfrentó en Estados Unidos. De traje oscuro, a Peirano se lo vio algo despeinado cuando entró al Juzgado y un poco más desaliñado que las imágenes tomadas en el aeropuerto de Miami. "Lo vimos entregado; no quiere nada", dijo a El País un oficial de Interpol que lo trajo desde Estados Unidos.
Peirano es hipertenso, toma medicamentos para la presión y antibióticos. En el Juzgado designó formalmente como defensor a Daniel Sellanes, se limitó a declarar ante Gatti que "pasó mucho tiempo" desde la caída del Banco Montevideo y luego se negó a contestar las preguntas.
Es casi un hecho que será procesado (ver nota aparte). Después de una hora y media, fue transportado a la sede de Interpol en la calle Maldonado. La Justicia debe resolver antes de la hora 11 del viernes.
El ex banquero pisó suelo uruguayo a la hora 10.35, luego de que el día antes lo bajaran de un avión de American Airlines. En el aeropuerto de Carrasco el ambiente era similar a cualquier otro día, a no ser por periodistas y camarógrafos que pululaban por el lugar y por un camión blindado de las fuerzas especiales de la Guardia Metropolitana, estacionado frente a la terminal de arribos.
En la pista del aeropuerto, una camioneta blanca de la Policía esperaba al avión de Lan Chile. Junto a tres oficiales de Interpol Uruguay, Peirano abordó en la noche del martes el vuelo 501 desde Miami rumbo a Santiago y luego la conexión a Montevideo en el vuelo 900 de Lan Chile.
El avión paró en el extremo Este de la pista, junto a la base aérea. Subieron varios policías al avión y a los veinte segundos bajó el ex banquero. Los pasajeros del vuelo 900 debieron esperar un rato. Unos minutos después arrancó la caravana policial rumbo a la Ciudad Vieja, con motos, autos, camionetas y un helicóptero. Todo por un solo hombre: Juan Peirano Basso.
CLIMA. El férreo dispositivo de seguridad, que incluyó un vallado que aisló la cuadra del Juzgado, contrastó con un ambiente poco hostil frente a la sede. No hubo allí más de diez ahorristas.
El encargado de un quiosco en la misma cuadra del Juzgado comentó con un cliente que hubo "menos barullo" de lo que se preveía. Desde un teléfono público, un policía contaba: "No hay nadie, los periodistas nomás. Qué fiasco esto".
Tan tranquilo estaba que la Policía después permitió el libre tránsito por la calle Misiones, mientras cuatro o cinco ahorristas charlaban en la vereda. "Nos jugaron a la mosqueta. La prensa dijo que Peirano venía 12.30 y nos atrasamos", se quejaba uno. Barbani habló ante cada micrófono que se le cruzó. "Estoy en un estado emocional que nunca hubiera imaginado. Si estuviera cinco minutos con él, con sólo abofetearlo me sentiría mejor", dijo a los llantos a radio Sarandí, desde la mesa del bar.
PODER. Otro ahorrista, José Enrique Sienra, declaró a los gritos: "En la campaña la mayoría de los políticos nos usaron co-mo a un preservativo para catapultarse en el poder. Nadie nos defiende a nosotros, que tenemos 80 muertos y doce suicidados luego de seis años".
Sienra siguió: "A esta gente la trataron como reyes. Solo falta que venga Cotugno y los perdone. Admiro a los argentinos, que tienen huevos para defenderse. No son como nosotros, pusilánimes, que nos sentamos a esperar tomando mate. Este es el pueblo uruguayo, un pueblo que produce ladrones". Barbani le reclamó al grupo que se quede allí "todo el día", mientras otro pedía parlantes para la hora 13. Pasó algo más de una hora desde el ingreso al Juzgado y los policías empezaron a preparase para la salida del ex banquero. "No puedo creer que ya salga", reaccionó Barbani con una risa nerviosa.
Peirano Basso salió a las 12.40 del Juzgado bajo insultos de los ahorristas, que pegaron golpazos contra la camioneta policial que lo transportó. Lo trasladaron a la sede de Interpol. Anoche se manejaba que Peirano quedaría alojado allí hasta que se concrete el procesamiento. Dos de sus hermanos, José y Jorge, lo visitaron.
"Me saqué el peso que tenía adentro después de mucho tiempo", admitió Barbani cuando todo volvió a la normalidad.
"Suspendé la amplificación", avisó al mediodía un ahorrista a un compañero por teléfono. Esta mañana volverán a la calle Misiones. "Llevaremos banderas", anunció Sienra.
La historia de un caso que lleva seis años
Crisis
Juan Peirano se radicó en Estados Unidos en el año 2002 y desde el Grupo Velox se emitían en aquel entonces señales de que en ese país buscaba el dinero que se le debía a los ahorristas del Banco de Montevideo, mientras sus hermanos eran juzgados en Uruguay.
Prófugo
En ese mismo año, el entonces juez penal Pablo Eguren -quien procesó a los hermanos Peirano y en 2006 dejó el caso- ordenó la captura internacional de Juan Peirano Basso. Desde ese momento, Peirano pasó a ser prófugo de la Justicia uruguaya.
Captura
Ya con la jueza Graciela Gatti a cargo del caso, el 19 de mayo de 2006 Peirano fue detenido en Miami, ante la solicitud de captura con fines de extradición, emitida por la Justicia uruguaya. Peirano esperó en prisión el trámite, tras el cual se otorgó la extradición.
Nombres falsos
En abril de 2007, Búsqueda publicó un adelanto del libro La cacería del caballero, del periodista Claudio Paolillo, donde se informó que Peirano evadió los pedidos de captura, residiendo en Estados Unidos con diversos nombres, como John P. Vasso y John Basso.
Etapas
El expediente de Juan Peirano será independiente del de sus hermanos Jorge, Dante y José, quienes fueron procesados con prisión el 8 de agosto de 2002 y recuperaron su libertad el año pasado. Sus casos "están en etapas distintas", ha informado la jueza Gatti.
Islas Caimán
Respecto a la situación de José, Dante y Jorge Peirano, Gatti preveía emitir un fallo este año. Pero la demora en la respuesta a un exhorto que envió a Islas Caimán, paralizó el expediente. Cuando llegue esa respuesta, la jueza le tomará declaración a algunos de los ex banqueros.
Proceso
A Peirano se le inició un presumario y tras ser procesado, lo que se da como un hecho en ámbitos judiciales, comenzará un sumario en su contra. Sus hermanos ya afrontan un sumario que está cerca de tener una sentencia definitiva de primera instancia, que será apelada.
Escoltado por aire y por tierra
En el restaurante del segundo piso del aeropuerto, los mozos especulaban ayer: "Vas a ver que lo sacan derecho por la base aérea", le decía uno a otro, mientras los camarógrafos filmaban el momento en que Peirano Basso bajaba del avión. A las 10.40 arrancó el operativo de traslado a la Ciudad Vieja. Peirano iba dentro del camión blindado, en una caravana con dos motos, varios autos policiales y una camioneta blanca, que en 20 minutos cruzó la rambla. Desde el aire, un helicóptero siguió la escena.
La fiscal se expide si pide procesar
Juan Peirano Basso, extraditado desde Miami, volverá a comparecer hoy a la hora 11 ante la Justicia. El ex banquero está a disposición de la jueza Graciela Gatti y permanecerá alojado en sede de Interpol hasta que sea procesado. Luego de designar como abogado a Daniel Sellanes, fue interrogado ayer al mediodía por Gatti, pero la comparecencia fue más breve de lo previsto.
Peirano argumentó que el tema es de "gran complejidad" y que, como los hechos ocurrieron hace mucho tiempo, no está en condiciones de contestar el interrogatorio, dijeron a El País fuentes judiciales.
El ex banquero hizo uso del legítimo derecho a no realizar declaraciones que puedan incriminarlo.
El expediente pasó a manos de la fiscal penal Raquel González, que esta mañana presentará su dictamen. Se lo leerán a Peirano y luego la jueza Gatti resolverá si le hace más preguntas. Todo indica que Peirano Basso será procesado y, de hecho, la defensa está resignada a que eso suceda, dijeron a El País fuentes cercanas al caso. Gatti dispone de 48 horas para resolver, contadas desde la llegada de Peirano al país.