CARLOS REYES
"Cabaret" se estrena mañana en una versión de Omar Varela que promete tomar distancia de la famosa película que en 1972 dirigió Bob Fosse y protagonizó Liza Minelli.
El director teatral se basará en otra versión cinematográfica, I`m a camera, en la que la imagen de Sally Bowles es totalmente distinta de aquella que inmortalizó Minelli. "Esta es la versión original -dijo Varela a El País-, en la que los verdaderos protagonistas son la dueña de la pensión y el viejito vendedor de frutas, que los interpretan Ana Rosa y Sergio Pereira. Claro que están Sally Bowles y el maestro de ceremonia, pero no es la versión que hizo Sergio Otermin tiempo atrás".
La escenografía de Osvaldo Reyno también sale de lo esperable: consiste en un enorme corsé de metal, pintado de los colores de la bandera nazi (negro, rojo y blanco). Sobre esa pieza está la terraza con los músicos, a la vez que delimita un escenario menor, que es como un pequeño set cinematográfico, donde funcionarán alternativamente la pensión y el cuarto del escritor.
Fuera de allí, el cuerpo de baile dará vida a las coreografías de este musical que el director define como "una obra de teatro con canciones". La iluminación, de Ignacio Tenuta, juega con esos elementos y unos pocos más ("una mesa y cuatro sillas, todo bien despojado", señala Varela), para crear una puesta con algo de atemporal, en la que tanto en la escenografía como en el vestuario los toques de época conviven con un entorno austero.
En cuanto a las coreografías, por cuenta de Gabriela Barboza, el director pidió que mostraran la decadencia que el ambiente de la obra exige, pero que también tuvieran belleza. "Antes, en el musical Mi bella dama, todo apuntaba a la belleza, pero acá estamos en el lado opuesto, y tenemos que conjugar lo estético con lo decadente", afirma Varela.
Nacho Cardozo (como el maestro de ceremonia) y Sara Sabah (como Sally Bowles) son destacados por Varela como otras dos piezas fundamentales: "Para mí es un gusto volver a trabajar con Nacho, a la vez que Sara fue una elección mía: la propuse y casi me matan, porque me decían que no iba a andar, pero lo mismo me pasó con Laura Canoura en La Piaf, que después le gustó a todo el mundo. Todos los musicales tratan de copiar a Minelli, y creo que es imposible copiarla porque es única. Yo hice otra lectura de Sally Bowles, y a Sara la encaré desde otro ángulo, más como un pajarito mojado. Para eso se contó con la ayuda de Laura Sánchez, que entrenó a la cantante para su debut como actriz".
Sobre el sentido de la obra, el director remarca que Cabaret se ubica "en el surgimiento del nazismo, por eso tiene ese clima extraño, como que en todo momento está por suceder algo, a la vez que plantea cómo la gente puede vivir en una irrealidad absoluta mientras el mundo se está cayendo a pedazos. Presenta a la gente seducida por el nazismo, y mientras el himno nazi se cuela en la música, se dan las agresiones contra los judíos. Acá, el final culmina con un éxodo, no se sabe a dónde van, si al holocausto o dónde".
Al respecto, Varela indica que si bien hay cosas muy fuertes en el montaje, porque aparecen esvásticas y las sirenas de los campos de concentración, "hubo que ser muy sutiles para no caer en el efectismo".
A la hora de enumerar cuáles fueron los problemas más grandes en los ensayos, el director no duda: "La dificultad mayor es la falta de horas de los artistas para ensayar. Porque casi todos tienen otro trabajo, o dan clases, entonces en lugar de ensayar ocho horas seguidas, había que cortar los ensayos, y trabajar unas horas de mañana, luego de tarde con los actores, luego con el cuerpo de baile, y después armar todo como un puzzle, con el aporte de Rosmarie Rodríguez, quien realizó la preparación vocal".
El director afirma que su versión está a la altura de la porteña, y que la presencia de una orquesta "es maravillosa porque da una energía brutal, pero es a la vez complejo, porque los músicos son seres de otra raza de artistas. Pero como se trata de gente joven, el ambiente era jocoso, y aunque es más complicado trabajar con música en vivo, el resultado es algo mucho más lleno de vida".
Historia de un musical con mil anécdotas y versiones
El 25 de mayo de 1989 se estrenó en el Teatro del Centro Carlos E. Scheck la anterior versión local de Cabaret, dirigida por Sergio Otermin y protagonizada por Petru Valenski y Mary Da Cuña. Otermin y Valenski se habían conocido en Sherlock, un boliche sobre la calle Mercedes que reunía a gente de la farándula de ambas orillas.
Como por aquel entonces, el actor también hacía en función de trasnoche ¿Quién le teme a Italia Fausta?, en el Teatro del Anglo, cuando terminaba Cabaret pasaba de un vestuario al otro, y un coche lo esperaba para llevarlo a la otra sala. Cuando no había coche, Valenski recorría las cuadras que hay entre ambos teatros con la ropa de su personaje.
Era proverbial la rigurosidad de Otermin, y Valenski la recuerda con una anécdota. Un día, al comenzar la función, arranca la batería y el actor gira hacia el público cuando siente una mano que se le apoya en el hombro. Era el director, que pidió al público disculpas por interrumpir la función, invitando a abandonar la sala. Todos pensaron que había una bomba, pero era que faltaba un músico. Cuando llegó, Otermin dio la orden de recomenzar.
Novela que llegó a musical
Con libro de Joe Masteroff, canciones de Fred Ebb y música de John Kander, la versión local de "Cabaret" contará con Carlos García y Santiago Gutiérrez como directores musicales, quienes se alternarán en el podio. La historia de este musical se remonta a 1939, cuando el novelista británico Christopher Isherwood publicó "Goodbye to Berlin", obra de tinte autobiográfico sobre el ascenso del nazismo. En 1951 John van Druten la adapta a la escena bajo el nombre "I`m a camera", centrándose en el personaje de Sally Bowles. Por esa vía se llegó al estreno del 20 de noviembre de 1966, que reunió en el neoyorquino Broadhurst Theatre a Lotte Lenya y Joel Grey bajo dirección de Harold Prince.
Entre las versiones en español con varios artistas uruguayos está la que llevó adelante Mario Morgan en 1991 en el Metropolitan, de Buenos Aires, con Carlos Perciavalle, Andrea Tenuta y las letras de las canciones adaptadas por China Zorrilla.
La puesta en escena que ahora se presenta en la Alianza Uruguay-Estados Unidos irá desde mañana, los viernes y sábados a las 21 hs y los domingos a las 19 hs. Las entradas se venden en la sala y en Red UTS, a $ 250.