¡Así te quiero, Uruguay! ¿Viste? Tenés que ser el que fuiste siempre. Por lo menos jugando en los 2.600 metros de Bogotá y ante rivales tocadores, pero que les cuesta llegar al arco rival, como Colombia; cerrado del medio para atrás y llegando con una pelota quieta como el trascendente gol de Eguren que condicionó el trámite desde los 14`, o de contragolpe.
Así te quiero, Uruguay. Así, capaz que los rivales no te elogian, pero.. ¿qué importa? Así los rivales se van comprometidos y con la bronca que se fueron los colombianos anoche, que ven que una ráfaga celeste se les viene desde atrás y se les ensombrece el futuro.
Así te quiero, Uruguay. Lograste, sin brillo, pero con sacrificio y orden, un gran triunfo. Una victoria histórica. Seguí así, por favor. Siendo vos y no como quieren los demás, que como lo demostraste ayer, "los de afuera son de palo", como dijo Obdulio y salió campeón del mundo.
En el primer tiempo Uruguay hizo el partido que tenía que hacer en la altura, ya que se paró con dos líneas de cuatro, que en la zona de los volantes solamente "quebró" el "Cebolla" con alguna pelota y más de una corrida de su sello que se mandó por la punta izquierda, por donde no pudo desnivelar ni conectarse con Forlán porque sus arranques y llegadas fueron tapadas por los cierres de Zúñiga, y trató de llegar con envíos largos para los piques de Forlán, que de esa manera forzó situaciones comprometidas para la zaga rival, como la que derivó en el córner que Eguren, con certero cabezazo.
Antes de ese tanto, Colombia inquietó en un par de oportunidades con las subidas de Zuñiga por el flanco de Fucile y los envíos largos, metidos entre la línea de volantes y la de los zagueros celestes, que permitieron que en dos ocasiones Rodallega protagonizara situaciones realmente profundas.
La inquietud, relativa, porque Lugano y Godín llegaron a casi todos los cruces, estaba solamente por el costado izquierdo del fondo, como quedó documentado cuando Fucile se ganó una amarilla.
En el resto, no anduvieron bien al tratar de manejar la pelota y eso, perjudicó más al local, que ya estaba nervioso al tener que tratar de descontar la diferencia.
El cuadro de Tabárez, mal o bien, se las fue arreglando, para conservar la ventaja y tratar de aprovechar alguna equivocación rival, que no llegó, cuando los celestes procuraron llegar con envíos largos para los piques solitarios de Forlán y alguna corrida del "Cebolla" que no prosperó porque fue bien controlada por Zúñiga. También mal o bien, es como tenía que jugar; y, la verdad sea dicha, supo sacarle el jugo.
En el segundo tiempo, como era de esperar, el eje sobre el cual giró el partido fue otro. Porque los delanteros de Uruguay sintieron el desgaste de los primeros 45`. Porque Vicente Sánchez no fue el refresco esperado en virtud de que no estuvo claro y Forlán, cansado, quedó cada vez más solo. Y por los cambios que fue introduciendo Colombia, que dejó de lado los envíos largos para moverse ofensivamente con otros procedimientos como la vivacidad y la dinámica de Torres y las diagonales y la profundidad de Dairo Moreno, que crearon apuros para el arco de Castillo.
Sin embargo, ahí coincidieron dos factores: Pinto se equivocó al sacar a Hernández y frenó algo el aluvión ofensivo que hizo que el maestro Tabárez sustituyera a Bruno Silva por el "Tata" González con la intención de tapar el vendaval que se venía por el flanco derecho del fondo; y Uruguay se apretó cada vez más atrás, entre las pelotas que robó Eguren por el medio, lo que corrieron Pereira y Gargano a sus dos costados, y lo que sacaron Lugano y Godín por arriba y por abajo, los celestes fueron atando de nuevo a Colombia, al punto que en los últimos minutos estuvo cerca de convertir el segundo gol de contragolpe.
Así, entonces, jugando como tenía que jugar, y como podía hacerlo en la altura, Uruguay sacó de Bogotá un triunfo histórico, que lo revitaliza y lo reposiciona en las Eliminatorias.