TRÍPOLI | AFP Y EL PAÍS DE MADRID
Por primera vez en 55 años, un jefe de la diplomacia de Estados Unidos llegó ayer a Libia en una visita oficial. El líder Muammar Kadhafi fue el anfitrión de Condoleezza Rice. El país africano deja definitivamente de ser un Estado paria.
Bal al Azizia es la residencia del coronel Kadhafi en Trípoli. Ahí murió una hija adoptiva suya, en 1986, durante un bombardeo estadounidense. Eran los años en que el histórico líder libio era la "bestia negra" de Occidente. Un "perro rabioso", al decir del entonces inquilino de la Casa Blanca, Ronald Reagan. Algo así como el antecesor, en diferentes grados y peligrosidad, del iraquí Saddam Hussein, del saudita Osama Bin Laden y del iraní Mahmud Ahmadinejad.
Y en esa residencia se produjo ayer el histórico encuentro entre la secretaria de Estado norteamericana y Kadhafi. De esta manera se abre una nueva etapa en la relación entra ambos países, cuyas relaciones diplomáticas fueron rotas en 1981 debido al apoyo de Libia al terrorismo. Con esta visita, Rice deseo lograr un éxito diplomático para la administración del presidente George W. Bush, y mostrar a Corea del Norte e Irán los beneficios que pueden obtener si renuncian a sus armas de destrucción masiva.
Kadhafi estrechó las manos de algunos miembros de la delegación estadounidense pero no la de Rice, a la que saludó lleván-dose la mano a su corazón. Ella agradeció su hospitalidad y se sentó a su derecha. El encuentro comenzó con palabras muy cordiales.
temas. La jefa de la diplomacia de Washington fue recibida antes por su homólogo libio, Abdel Ra-hman Chalgham. "Muy francamente, jamás pensé que visitaría Libia. Es un momento histórico", había reconocido antes de pisar el país africano.
"Esto (el encuentro) es un comienzo, una apertura, no el final de la historia. Hay un largo camino por recorrer", pero la visita "demuestra que EE.UU. no tiene enemigos permanentes y que si algunos países están dispuestos a hacer cambios estratégicos o de orientación, Estados Unidos está dispuesto a responderles", afirmó.
Entre los temas tratados, se incluye la cooperación bilateral, sobre todo en el sector del petróleo, y la cooperación internacional en la lucha al terrorismo, dijo Chalgham.
Irak, Líbano, los palestinos, las "relaciones sirio-estadounidenses y la importancia del papel de Siria en el mundo árabe", así como "la necesidad de encontrar una salida a las tensiones" entre Washington y Teherán también fueron tratados, añadió Chalgham citado por la agencia oficial libia Jana.
Ambos países tienen mucho para ganar en una buena relación bilateral. EE.UU. quiere tener en Libia a un aliado fuerte en la zona del Magreb, el noroeste africano, donde cada vez es más notoria la presencia de Al Qaeda.
Además, se trata del país que tiene las mayores reservas de petróleo de África (y aproximadamente el 3% de las mundiales). Justamente, Rice subrayó el "papel importante que Libia puede jugar, y que ya juega, en el Magreb y en el seno de la Unión Africana".
Por su lado, Kadhafi espera que la visita de Rice limpie de una vez por todas su historial de matón. El encuentro de ayer estuvo precedido en los años y meses anteriores por una serie de acciones tendientes a "blanquearse" ante Occidente (ver nota aparte). También apunta a una reinserción internacional: en diciembre pasado, el líder libio realizó una extensa visita a la Francia de Nicolas Sarkozy.
En Washington, la Casa Blanca saludó el viernes la apertura de "un nuevo capítulo" en las relaciones bilaterales.
El presidente de la Compañía Petrolera Nacional Libia, Chokri Ghanem, consideró que "el petróleo será la parte más importante de las relaciones libio-estadounidenses". Este país piensa doblar su producción hasta los tres millones de barriles diarios en 2012. Ahí entra en juego su aliado norteamericano.
Tensión y distensión
1973 Muammar Kadhafi, gobernante desde 1969, nacionaliza la industria petrolera y prohíbe el ingreso de barcos estadounidenses en aguas libias. Washington acusa a Kadhafi de estar involucrado en acciones terroristas.
1978 EE.UU. impone las primeras sanciones y ordena un embargo militar.
1979 Trípoli apoya la revolución iraní.
1981 Se rompen las relaciones diplomáticas.
1986 EE.UU. endurece su embargo contra Libia y congela los depósitos de ese país en bancos estadounidenses. En abril, luego de acusar a Trípoli de estar detrás de un atentado con bomba a una discoteca de Berlín, frecuentado por estadounidenses, el gobierno de Ronald Reagan efectúa un ataque aéreo a la capital libia y al puerto de Benghazi. Mueren 41 personas, entre ellas una hija adoptiva de Kadhafi.
1988 Un avión de la empresa aérea estadounidense Pan Am estalla sobre la población escocesa de Lockerbie. Mueren 270 personas. Tres años después, EE.UU. acusa a Libia del ataque.
1992 El Consejo de Seguridad de ONU pide un embargo militar y aéreo contra Libia.
2003 Libia acepta la responsabilidad del ataque de Lockerbie y anuncia una compensación económica a las familias de las víctimas. Kadhafi anuncia que su país renuncia a su programa de armas de destrucción masiva. El 12 de septiembre, EE.UU. levanta las sanciones.
2004 Se reestablecen de manera parcial, mediante "oficinas especiales", las relaciones diplomáticas.
La bestia que se convirtió en el aliado del Magreb
¿Cuál fue el "click" que transformó a Muammar Kadhafi de una "bestia negra" en una "fiera amansada"? Su prontuario es extenso. Se le atribuye haber apoyado indistintamente en su momento al IRA irlandés, a la ETA vasca o a grupos insurrectos palestinos. Estuvo detrás de los ataques a los aeropuertos de Viena y Roma, de 1985, de la discoteca La Belle de Berlín, en 1986, más los atentados aéreos a un avión de Pan Am en Loc-kerbie (1988, 270 muertos) y de la francesa UTA (1989, 171 muertos).
En 2003, Libia admitió formalmente su responsabilidad en ambos atentados aéreos y prometió indemnizar a las víctimas. Además, renunció a sus pretensiones de tener armas de destrucción nuclear. En 2007, permitió la feliz resolución del caso de las enfermeras búlgaras condenadas a la pena capital, colaborando con el gobierno francés. Luego, apareció ante el mundo como el improbable mediador ante el conflicto del Chad. Los servicios secretos de EE.UU. ya no lo consideran un enemigo, sino un aliado.
Todo esto ocurrió después del "11-S". Según los expertos, Kadhafi supo leer los tiempos y entendió rápidamente en qué bando tenía que alistarse. Renunció a sus planes armamentistas y se alejó completamente de todo lo relacionado con Al Qaeda. Tanto, que esta red integrista hoy lo llama "esclavo de Washington".
Todo no se reduce a las buenas intenciones. EE.UU. necesita un aliado en el Magreb y Libia precisa dinero. Tiene petróleo, el 40% de las reservas del continente, y produce casi 1,65 millones de barriles diarios. Pero para una mejor producción (sueña con duplicarla) necesita tecnología y plata, aproximadamente 30 mil millones de dólares que sólo le puede brindar Occidente. EE.UU. también precisa un éxito en su política internacional. Y obtener la redención del "perro rabioso" de Reagan bien puede considerarse eso. Más allá que siga liderando un régimen duro y dictatorial. agencias y servicios