Jugó en Colón de Argentina, en Colo Colo de Chile. Ahora está en Junior de Barranquilla. Es el enganche, la manija del ataque y dicen que en la "altura" siempre "le pegó" fuerte. Parece que en Bogotá no rinde tanto, pero Uruguay no podrá descuidarse mucho porque este talentoso jugador es capaz de desarmar cualquier defensa. Sabe que el duelo con los celestes es de enorme trascendencia y no se olvida que Uruguay ya supo dejarlos fuera de una Copa del Mundo nada más que por un gol de diferencia, razón por la cual quieren aprovechar la localía.
BOGOTÁ | JORGE SAVIA
- Para Colombia, por ser local, ¿es un partido más o, por tratarse de Uruguay, que es un rival directo para la clasificación es, como se dice muchas veces, un partido aparte?
- ¡Oh, no! No es una final, claro, pero tampoco es un partido más. Para mí, este partido es más importante que frente a Brasil y ante Argentina. Colombia no se olvida que ya en alguna oportunidad Uruguay lo dejó afuera del Mundial y nada más que por un gol de ventaja, y esta es una gran ocasión de sacarle 5 puntos de diferencia a ese adversario.
- ¿Cuál será el planteo, entonces, tratando de lograr un triunfo que para ustedes serían tan importante?
- No tenemos que darle espacios a Uruguay en ningún sector de la cancha, porque sabemos lo que es como equipo, que tiene jugadores desequilibrantes. Así que esperemos estar bien concentrados en esa parte. Si lo conseguimos, creo que habremos recorrido un buen tramo del camino para irnos con un resultado favorable.
- Con eso solo, controlando a Uruguay, no está todo conseguido para ustedes, que son los locales…
- No, pues, claro; pero ahí también esperemos estar bien claros para definir en el ataque, que últimamente es lo que nos está faltando.
- ¿Se imagina un partido abierto o duro y cerrado?
- Mmm… me parece va a ser, por lo menos cerrado, como si fuera una final, aunque no lo es, jugado a muerte por los dos lados. Lo siento así y creo que así debemos encararlo nosotros: estando muy bien, física, táctica y mentalmente bien concentrados. No podemos regalar nada.
- Usted, por defender al Junior, hubiera preferido jugar en Barranquilla, ¿no?
- Bueno, sí; pero el partido se disputa acá en Bogotá, y hay que jugarlo.
- Pero, ¿se adapta? ¿No siente la altura? Hay periodistas colombianos que dicen que usted no rinde tanto como en el llano; y siendo el enganche, la salida del equipo hacia el ataque, eso parece importante.
- Me cuesta un poco más que jugar en Barranquilla, claro. Pero no creo que mi rendimiento baje tanto. Puede ser que antes, unos años atrás pasara algo de eso; pero ahora, después de haber jugado en la Argentina y en Chile, he madurado y, bueno, tengo más experiencia para dosificar las energías, para hacer la pausa. Además, hay que tener en cuenta que el público de Bogotá está apoyando y que la altura es algo que sienten siempre los visitantes.
- ¿Cómo piensa que saldrá a jugar Uruguay? Porque parece que no fuera algo que los colombianos tengan muy claro.
- Es verdad. En realidad, no sabemos si ellos van a venir a presionar o se van a quedar atrás. Lo cierto es que tienen muy buenos jugadores y va a haber que cuidarlos. No podemos equivocarnos, aunque la presión nuestra en el mediocampo y la claridad que tengamos con la pelota pueden ser determinantes para el ritmo que Colombia tiene que imponer en todos los lugares de la cancha.
- El gran problema de Colombia son los pocos goles que ha convertido.
- Sí, claro, pero tenemos buenos delanteros, que en cualquier momento van a explotar. Son cosas del fútbol, cuando el arco se te cierra, como dicen ustedes en el Río de la Plata. Sin embargo, por algo estamos terceros, invictos, con pocos goles en contra. El valor como equipo también es importante.
- Los laterales de Colombia van mucho arriba. ¿Será la forma de paliar esa falta de contundencia atacante?
- Es un recurso. Y son características individuales. Nosotros no podemos decirle a Camio (Zúñiga) y Estiven (Vélez) que no suban, porque sería como decirle a Roberto Carlos que no se vaya para adelante… (risas).