- ¿Ya compitió alguna vez en la altura?
- Sí, varias. Con la selección, no; pero con Peñarol jugué en Bolivia, en México...
- ¿Y cómo le fue?
- Bien. Con Peñarol en La Paz empatamos. Claro, siempre va a faltar un poco el aire, pero somos jugadores profesionales, somos un equipo y trabajando todos juntos, el problema se puede ir sobrellevando.
- Pero acá es difícil hacer, como es su característica, traslados de pelota largos…
- Sí, eso y los piques también largos, hay que tratar de evitarlos, pero eso se arregla hablando. Mis compañeros me hablan constantemente, y también va en mí, ¿no? Uno ya está más maduro, más tranquilo, y sabe que si acá traslada mucho se desgasta el físico mucho más rápido.
- ¿Hay que cuidar alguna otra cosa?
- Y…sí, cuidar eso, lo de los traslados, y estar muy atentos, porque la pelota va más rápido.
- ¿Cómo se sintieron en el primer movimiento que hicieron hoy (ayer) de mañana desde que llegaron a Bogotá?
- Bien, bien.
- Se les vio sueltos, no estuvieron para nada atados…
- Sí, es cierto. ¡También!, en mi caso, ¿qué problema iba a tener, si en el picado fui al arco? (risas).