BOGOTÁ | JORGE SAVIA
Es una pieza clave en el Villarreal de España y sus actuaciones en el submarino amarillo le permitieron regresar a la selección uruguaya. En los amistosos le demostró al maestro Tabárez que podía dar una gran mano y por eso con la lesión de Diego Pérez se ratificó su condición de titular para un partido importantísimo de las Eliminatorias. Está muy contento, disfrutando lo que le tocó vivir e ilusionado con sacar un buen resultado de la visita a Bogotá para que Uruguay empiece a crecer en las Eliminatorias de Sudáfrica 2010.
- En mayo de 2002, me tocó entrevistarlo en Japón, cuando Púa tuvo que recortar el plantel 15 días antes de empezar el Mundial, y usted habló casi llorando. A la distancia, ¿cómo toma esta vuelta a la selección y para ser titular? ¿Es una revancha?
- ¡Uuuhhh… sí! Me tocó volver para Montevideo con el "Ruso" (Diego) Pérez, el "Pollo" Olivera y Fonseca. ¡Qué viaje que se hizo largo! Pero… no, no es una revancha. Además, aquella vez me quedé triste por haber quedado afuera de la selección, por no poder ir a un Mundial, pero por otro lado muy contento, porque me ayudó a crecer un disparate.
- ¿Cómo lo agarra este momento, entonces?
- Muy bien, como para disfrutar lo que estoy viviendo, porque yo mismo estoy en un momento muy bueno de mi vida: súper tranquilo, casado, con un hijo, haber llegado al Villarreal, a un fútbol como el de España…
- ¿Le pide algo en especial Tabárez?
- No, no, cosas sencillas, lo que hago en el club, lo que hice siempre, sólo que ahora creo que lo hago mejor porque gané en tranquilidad, nada más: intentar siempre bien posicionado, robar la pelota y después hacerla sencilla, no complicarla.
- ¿Qué experiencias tiene de jugar en la altura?
- Jugué con la Sub 20 en Ecuador y después en Perú, cuando jugamos con Nacional contra el Cienciano; y yo me siento bien, no he tenido dificultades. Me juega a favor la potencia aeróbica, y que en el ir y venir de un volante no incide mucho, o tanto como en el pique corto de un defensa o un atacante.
- Además, acá en Bogotá, la altura no es tanta.
- Sí, y aparte a muchos colombianos les pasa lo mismo que a nosotros, porque juegan en el llano. Como esto no es Bolivia, el partido no pasa por la altura.
- ¿Por dónde pasa?
- Por intentar controlar el partido, tratando de sacarle la pelota a Colombia, y que pasen los minutos… aunque, ¡ojo!, no es que pasen los minutos con todos nosotros metidos atrás, sino ir ganando confianza, y que pase lo que a veces sucede cuando de local, ya que cuando jugás en tu casa y no hacés un gol empezás a perder un poco de confianza.
- Sobre todo puede pesar en el caso de Colombia, que le ha costado un disparate hacer goles.
- Claro; y uno mismo, al tener más confianza, porque ve que lo que hace lo está haciendo bien, se va soltando más, va siendo más protagonista… y, bueno, también es importante creer y sentir que podemos ganar.
- Sin dejar espacios…
- ¡Ah, sí! Porque los colombianos, históricamente, han tocado siempre bien la pelota, y cuando uno sale a presionar tiene el riesgo de dejar algún espacio a la espalda, pero eso es lo que nos ha pedido el maestro: presionar en la mediacancha para que ellos sientan que no nos venimos a meter atrás, pero lo más ordenados posible, bien parados.
- ¿Lo más peligroso de ellos?
- Creo que el conjunto; pero si estamos fuertes, nos soltamos y pasan los minutos, vamos a ir creciendo y podemos sacar un muy buen resultado. Colombia tiene buenos jugadores, pero hasta ahora ganó el equipo; en cambio, yo no jugué, pero lo vi, y en el partido con Brasil nosotros jugamos bárbaro, pero ahí nos mataron las individualidades. No creo que sea el caso de los colombianos.
- ¿Y qué es lo que hay tratar de buscarles?
- Encarar a los centrales, sobre todo porque tenemos dos puntas que lo hacen muy bien. Hacerles llegar bien la pelota a ellos desde el medio, para que tengan la facilidad de que si pueden jugar en el uno contra uno, mejor… pueden sacar ventaja, ya que es lo que más cuesta cuando uno juega de local: a veces dejás 15 metros y tus defensas quedan en el mano, se cargan de amarillas y, ¡qué se yo!, ahí empiezan las dificultades.
Esperó seis años para tener su momento
Hace seis años y algo, en la concentración pre Mundial que los celestes llevaron a cabo en la localidad japonesa de Susono Gotemba, quedó afuera de la selección uruguaya y, aunque ya volvió en algunos amistosos, ahora lo hace oficialmente, como titular, en las Eliminatorias y en un partido importante.
Hoy, Sebastián Eguren, el ex volante de Wanderers y Nacional, cree que esta situación en el combinado del maestro Washington Tabárez se produce "por la lesión del `Ruso` (Pérez)", aunque también opinó que "hay un recambio generacional y tal vez no hay tantos jugadores maduros en el puesto, como había antes".
Pasaron seis años y el fútbol le dio otra oportunidad.