RICARDO REILLY SALAVERRI
En medio del caos imperante en la república y de la bronca a flor de piel palpable entre la gente en la vida cotidiana, el Plan Ceibal, concita unanimidades. O mejor dicho, casi unanimidades porque la estupidez ideológica (más precisamente el cretinismo crónico) de algunos, lamentablemente vinculados en muchos casos a la educación, incluso en este caso no deja de alzar al cielo sus protestas.
Uno de los mentores del proyecto -"one laptop per child" (una computadora por niño)- el estadounidense Nicholas Negroponte, ha dicho con acierto que "se trata de un proyecto de educación y no de un proyecto de laptop". Junto con esta persona, entre otras se registra en los antecedentes de la iniciativa con destaque singular su compatriota Seymour Papert, quien concibió a la idea como una herramienta de aprendizaje orientada a dar una oportunidad educativa a la gente más pobre del planeta.
Los comienzos de la inquietud se ubican en el año 1967, cuando las computadoras eran aún de tamaño dinosáurico, con la creación de "Logo" primer lugar informático destinado a los niños.
En determinado momento del proceso de investigación, la asumió como propia el Instituto Tecnológico de Massachusets, ubicado en Cambridge, en de los Estados Unidos de Norteamérica (MIT), considerado institución de vanguardia universitaria de naturaleza privada, célebre por sus exigencias para ingresar en sus cuadros de estudio y dedicado a la ciencia, la ingeniería y la economía. Cuenta aproximadamente con 1.000 funcionarios y algo más de 10.000 estudiantes. A sus trabajos se le deben logros notables vinculados con el ordenador personal.
En 1982, los mencionados Seymour y Negroponte en el marco del programa una "laptop" por niño, en experiencias realizadas en zonas rurales pobres de Dakar y Senegal, comprobaron que los niños de esos lugares manejaban la computadora fácilmente como los de cualquier otro lugar con mejores condiciones de vida y educación. En el mismo rumbo proliferaron posteriormente experiencias en Asia y África y en el año 2002 el gobernador Angus King del estado norteamericano de Maine, aplicó por primera vez el programa en los Estados Unidos, extendiéndolo a 42.000 niños.
Hacia julio de 2002, cincuenta países, entre los que prevalecen los del tercer mundo, se habían incorporado al plan, que preveía un costo de cien dólares por "laptop", lo que facilitaba su extensión masiva merced a la intervención gubernamental de los estados adheridos al programa.
Después de cuatro décadas de estudio e investigación, en la que participaron nutridos grupos de especialistas del más alto nivel -integrados por gente académica, y por personalidades vinculadas a la industria, los negocios, y las artes- abiertos a la comunidad, es que se ha llegado a los resultados que se conocen, dentro de un esfuerzo de fuerte y constructivo efecto, al que se ha incorporado nuestro país, por decisión de gobierno, por medio del "Plan Ceibal".
Su concepción y ejecución, se han desarrollado en el seno de una sociedad como la norteamericana, que encabeza el avance científico y tecnológico planetario. Lo que solo los necios pueden desconocer, oponiéndose a que nuestro país desarrolle con ella, un abierto intercambio científico y comercial, mientras permanecen abrazados a los proyectos de tiranuelos latinoamericanos folclóricos, tan parlanchines, como inútiles, ineficientes, corruptores y corruptos.