Acusado de abuso por siete niñas fue dejado en libertad

Abuso sexual. Siete madres de niñas que denuncian manoseos de un hombre piden Justicia. El indagado quedó libre pese a los testimonios coincidentes de ocho niñas. Jueces admiten vacío legal

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DÉBORAH FRIEDMANN

"Mi hija de seis años duerme conmigo ahora; no quiere hacerlo sola. Está distinta. Me contó lo que le pasó al otro día. Se puso a llorar y me dijo que este hombre le había tocado la cola por adentro y por afuera del pantalón", dice Silvia Núñez.

Silvia es una de las siete madres que afirman que ocho de sus hijos -de entre 4 y 12 años- fueron víctimas de abuso sexual infantil por uno de los invitados a un cumpleaños el pasado 24 de agosto en una casa del barrio Capra. El festejo era de dos hermanos mellizos que cumplían 12 años.

El hombre de 30 años, oriundo de Artigas y con antecedentes penales, fue dejado en libertad por la jueza Graciela Gatti, quien consideró la prueba insuficiente y dejó abierto un presumario, dijeron a El País fuentes judiciales. "Algunas de las niñas dijeron en sus declaraciones que el abuso existió y otras que no. Esa noche prácticamente todas durmieron juntas por lo que se cree que la prueba puede estar contaminada", dijeron los informantes.

Sin embargo, la fiscal Diana Salvo había solicitado el procesamiento del hombre por reiterados delitos de atentado violento al pudor. "Todos los menores relataban lo mismo", dijeron fuentes de la fiscalía.

"Nos cayó como un balde de agua helada", dijo la madre Ariana Pereyra, poco después de conocer la decisión judicial. "Lo que dice la jueza es que poco menos que las niñas se pusieron en un complot para decir lo mismo, estamos hablando de niñas de 12, 11 años y hasta una niña de 4 años, ¿qué puede inventar una niña de esa edad?", cuestionó la angustiada madre.

"LO MORDIÓ". Los niños estaban en una pieza bailando, mientras que los adultos permanecían en otra estancia de la vivienda, contó Ariana Pereyra, madre de una de las niñas, de 10 años. Uno de los invitados, de 30 años pero con apariencia de ser mucho menor, comenzó a bailar con los chicos.

"A una de las más grandes, de 11 años, la tocó por debajo de la ropa, parte de la panza y del seno. Esa niña tiene 11 años", afirmó Pereyra. Después continuó con otras más o menos de la misma edad.

"A una de mis hijas la llegó a abrazar. Cuando él hizo el gesto para bajar la mano y tocarla, la niña le mordió el brazo y entonces él la soltó", narró Mónica Da Silva.

Otra de las hijas de Mónica la pasó peor. "Tiene 6 años, le tocó la cola y la zona genital por encima de la ropa", señaló.

Después, según el testimonio de las madres, continuó abusando de las niñas más pequeñas. "A una le dio piquitos en la boca", indicó Pereyra.

Los padres de las niñas las fueron a buscar al cumpleaños sobre las 12 de la noche. Varias de ellas se fueron juntas, a un pijama party, que organizaba una de sus amigas. En esa casa, las pequeñas se encerraron en el baño y se pusieron a llorar. "Ahí fue cuando les preguntaron qué les pasaba y hablaron", dijo Pereyra.

A la mañana siguiente, varios padres comenzaron a comunicarse. Ariana había notado extraña a su hija. "Ella vio como tocaba a una de las chiquitas y cuando le dio el piquito", contó. Se reunieron y empezaron a atar cabos y decidieron ir hasta la casa del hombre para que no se escapara, hasta que lo detuviera la Policía.

Mientras iban hacia allí Pereyra llamó a la Seccional 18 y al 911. "Me dicen que no hay móvil. Entonces yo digo que, si no van, no nos hagan cargo de lo que pueda pasar", dijo.

Finalmente, cuando los padres, acompañados por algunos niños, llegaron a la casa del hombre enseguida dos patrulleros arribaron al lugar.

"El móvil fue enviado al recibir el aviso de la Mesa Central de Operaciones, normalmente no se demora más de cinco minutos", explicaron a El País desde la Policía.

"Cuando los efectivos llegaron el acusado estaba en la casa y la gente lo esperaba afuera, en el clima que había era muy probable que si el individuo salía de la casa lo lincharan. Pero pudo ser detenido sin problemas", añadieron.

Las tres madres coincidieron en afirmar que a ninguna de sus hijas les ofrecieron asistencia psicológica en el juzgado. "Por supuesto que nos interesa que se le brinde", afirmó Da Silva. Núñez y Pereira también se quejaron por lo mismo.

Además, Da Silva señaló que a su hija mayor la hicieron declarar en el juzgado sin su presencia. Para cuando fue el turno de su otra hija, de 6 años, sí la convocaron. Lo mismo le sucedió a Núñez con su niña, también de 6 años. "Declaró ella sola primero. Después salió una persona, me dijo que ella estaba con miedo y que no quería hablar. Me hicieron que le preguntara yo y ahí contó", sostuvo (ver nota aparte).

Cada dos días una violación

De acuerdo con los datos más recientes sobre delitos sexuales, en Montevideo cada dos días se denuncia una violación consumada, cuya víctima es un niño o un adolescente. En 2007, según registros del Observatorio de la Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior, hubo un total de 159 casos. En 2006 habían sido 144 casos y el año anterior 153, por lo que se considera una cifra estable. El 62% de las víctimas son menores, en los casos ocurridos en Montevideo. En siete de cada diez ocasiones la situación de abuso sexual fue realizada contra una niña (72%). Entre mayo de 2007 y febrero de este año el Sistema Integral de Protección a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia atendió a más de 500 menores. Un estudio sobre 267 de ellos concluyó que el 28% habían sido víctimas de violencia sexual.

Existe un "vacío legislativo" que permite la revictimización

Los juzgados de Familia y especializados en Violencia Doméstica están especialmente capacitados para trabajar con niños y adolescentes víctimas de abuso sexual infantil. Sin embargo, en materia penal no hay un protocolo de tratamiento a las víctimas que sea aceptado por "todos" los operadores y el régimen procesal no tiene previsión sobre el tema debido a su antigüedad, explicó a El País Ricardo Pérez Manrique, ministro del tribunal de Apelaciones de Familia.

"El sistema penal decide si tiene que procesar, condenar o no. Está buscando la responsabilidad penal. El de familia busca específicamente proteger al niño", indicó.

En materia penal ninguna víctima tiene específicamente protección. Ni los niños al concurrir a declarar, ni tampoco, por ejemplo, una mujer violada o una víctima de un copamiento. "Es claramente un punto donde existe un vacío legislativo que permite la revictimización secundaria", señaló Pérez Manrique.

El proyecto de modificación del Código de la Niñez y la Adolescencia, a estudio del Parlamento, prevé normas generales que evitarían la revictimización, como la posibilidad de hacer un solo interrogatorio y una sola pericia.

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