Buenos Aires - La justicia argentina condenó hoy a prisión perpetua al general retirado Antonio Bussi, gobernador de la provincia de Tucumán en la dictadura, y su jefe militar, el ex general Luciano Menéndez, por el asesinato de un senador.
Los dos represores fueron encontrados culpables por secuestro, aplicación de tormentos y homicidio agravado por alevosía, delitos que el tribunal calificó de lesa humanidad.
El senador Vargas Aignasse fue secuestrado en la capital tucumana el 24 de marzo de 1976 y retenido en la Brigada de Investigaciones y la cárcel de Villa Urquiza, donde se le permitió a su esposa verlo. El 5 de abril fue, supuestamente, liberado y desde entonces figura como desaparecido. La versión de la dictadura era que había sido "secuestrado por desconocidos cuando era llevado de regreso a su casa".
Tras conocerse la sentencia, los manifestantes que se encontraban en las afueras del tribunal señalaron su satisfacción, aunque algunos protestaron con violencia porque los jueces no habían enviado a Bussi a una cárcel común, tal como había solicitado la fiscalía.
Bussi tiene el beneficio de la prisión domiciliaria por ser mayor de 70 años. Reside en un lujoso country ubicado en las afueras de la ciudad de San Miguel de Tucumán, donde permanecerá detenido en forma "preventiva".
El tribunal dejó abierta la posibilidad de un traslado posterior, si las pericias médicas coinciden que puede cumplir con la condena en una cárcel común.
La manifestación de partidos de izquierda y de organismos de derechos humanos llevó a una puja casi cuerpo a cuerpo con la Gendarmería, que arrojó gases lacrimógenos para disolver la protesta.
Pero también se manifestaron decenas de tucumanos que pidieron la "libertad" de Bussi, electo en las urnas como gobernador y luego como senador nacional, aunque no pudo asumir por la sumatoria de las denuncias de corrupción y por la violación de los derechos humanos.
"Bussi querido, el pueblo está contigo, gritaban sus simpatizantes, mientras que desde el bando opuesto, alrededor de un millar de manifestantes lo acusaban de "genocida" y se enfrentaban con la Gendarmería en las calles tucumanas.
En base a AFP y ANSA