Padre Mateo y amotinados cara a cara

| Colonia Berro. Mateo Méndez dejó a la Policía afuera y dialogó con los internos que promovieron la revuelta. Siete horas de motín; tomaron a dos rehenes y los liberaron dos horas después

Américo Plá 20080828 300x300
Américo Plá

P. MANGO / X. AGUIAR

Revuelta en el hogar Ser de la colonia berro. Seis adolescentes en el techo, dos rehenes, el Grupo Especial de Operaciones listo para entrar en acción. Mateo Méndez enfrenta el primer motín de su gestión entrando a negociar con los amotinados.

"Se nos preguntó si era necesario que entrara la Policía y el grupo GEO para accionar y poner las cosas en orden, y dijimos que no, que nosotros lo queríamos hacer, porque eso es tarea nuestra" dijo Méndez, quien admitió que quiso dar una señal distinta enfrentando el problema desde el punto de vista educativo, sin recurrir al ingreso de las fuerzas policiales que apoyaban formando un perímetro en torno al lugar. "Me parece que hay que agotar primero todas las posibilidades educativas, para recién después, si fuera el caso, en extremísima situación…" recurrir a medios de fuerza, explicó.

Claudia Montenegro, presidenta de la Mesa Sindical de Colonia Berro, evaluó con cautela la forma en la que Méndez manejó el motín. "Ni a favor ni en contra; nosotros somos funcionarios, simplemente" expresó. "Apostó al diálogo y, bueno, los rehenes salieron ilesos". El restablecimiento de la normalidad demoró varias horas más que cuando ingresaba el GEO, pero "es una forma diferente de gestión; él trabaja así", añadió.

El relato de los funcionarios y del director del Interj deja sensaciones distintas. En ambos se mezclan situaciones de agresividad con actitudes casi infantiles por parte de los internos. Pero coinciden en que la nueva estrategia, al menos esta vez, tuvo buenos resultados.

REHENES. Ayer de mañana renunció el director del Ser, Claudio Sánchez, y los funcionarios que se desempeñan en ese centro se negaban a entrar a trabajar hasta no tener garantías sobre su seguridad, informó Montenegro. Para ellos había sido una de las revueltas más extensas en mucho tiempo.

Pasada la medianoche del miércoles "había unos jóvenes en espacio de recreación, y con unas `puntas` agredieron a algunos trabajadores. Cuando intervino el resto de los funcionarios, los gurises comenzaron a abrir candados, y al salir todos quedaron en inferioridad numérica. Algunos trabajadores pudieron zafar, y quedaron dos compañeros que fueron tomados como rehenes", relató Joselo López, presidente del sindicato de funcionarios del INAU.

"Lo raro es que no pedían nada. Al tener el mando del hogar podían haber intentado una fuga, y sólo reivindicaron cigarrillos", añadió López.

De los 12 internos que se encontraban en ese momento en el hogar, hubo tres, mayores de edad, que decidieron no intervenir. Igual comenzaron los gritos y daños: cinco colchones y 10 frazadas quemados, mientras las reservas de la despensa se usaban para jugar a una guerra de comida. También ingresaron a la caseta policial y rompieron una caja de madera en la que se guardaba un uniforme y una radio, y los destrozaron, dijeron testigos presenciales.

Sobre la 1.30 llegó Méndez, e ingresó al hogar junto con tres personas de su equipo de trabajo. Poco después, uno de los rehenes fue liberado. Desde arriba de la azotea amenazaban con tirar al otro rehén, pero nunca lo acercaron al borde. Tras unas dos horas de conversaciones y al ver "que no tenían cómo fugar" liberaron al funcionario. Pero durante casi dos horas más siguieron los gritos; "eran nueve y estaban exaltados", rememoró la gremialista.

Sin embargo, luego los jóvenes se bañaron, comieron y tomaron la medicación con normalidad, dijo Montenegro. Cerca de las 7.20 de la mañana se levantó el operativo de la Policía de la Seccional 16ª y el GEO.

Ayer, luego de una extensa asamblea y dos requisas, los funcionarios volvieron a ingresar a su lugar de trabajo, sobre las 16 horas. Con la dirección del establecimiento se acordó localizar a los nuevos internos según su perfil, redistribuir a nueve educadoras que están desgastadas por su permanencia en el Ser, y "respetar las escalas jerárquicas". Montenegro aludía a negociaciones en las que el ex presidente de Interj, Carlos Uriarte, "prometía cosas a los chicos que los funcionarios ni sabíamos".

MEDIADOR. "Conversar para serenar los ánimos, no prometimos cosas, pedimos que bajaran para podernos sentar y conversar y escuchar lo que querían. Costó, pero entramos al edificio", contó Méndez ayer en conferencia de prensa. "Después nos pusimos a limpiar la casa. Dimos testimonio, agarramos un balde, un trapo, y empezamos a ordenar la casa, para poder sentarnos en un lugar donde hubiera un cierto orden". Había piletas, alguna cisterna y muebles rotos, mucho material desparramado por los jóvenes, que sin embargo, de a poco, se fueron sumando a la propuesta. Después que ordenaron la casa, se quisieron bañar. Una vez que terminan los baños, se empezó a compartir la cena. "Habían hecho una parrillita, tenían su asadito preparándose para algún momento de la noche", contó Méndez. Cuando llegó el momento de conversar, se formó una rueda con 12 personas.

"La intención era escuchar y notificarnos de las cosas que nos reclaman y de a qué cosas ustedes se comprometen", dijo entonces Méndez. Los reclamos eran más tiempo fuera de la celda, más actividades deportivas, algún trabajo de huerta, más apoyo al estudio, mejorar la calidad de la comida, tiempo para higienizarse. Los compromisos: ser "obedientes" cuando finaliza el horario de tiempo de patio, cuidar el ambiente y la higiene personal. También pidieron cambiar la ubicación de algunos internos en las celdas, lo que se realizó por esa noche. Cuando terminaron, ya eran como las cinco de la mañana, y de a poco fueron yendo a acostarse.

Como primera prueba en su nuevo cargo, Méndez consideró que el resultado fue "exitoso". Pero no espera que sea la última. "El propio encierro genera dentro del adolescente situaciones conflictivas, y si no hay elementos de distensión lo que voy a tener periódicamente son amotinamientos", señaló.

Las cifras

9 Fueron los jóvenes internos que participaron del amotinamiento. De los 12 que estaban en el Hogar Ser, 3 decidieron no sumarse.

4 Son las horas que duró la negociación de Méndez con los amotinados. El operativo policial se mantuvo durante 7 horas.

Hubo récord de ingresos en este fin de semana

El presidente de INAU, Víctor Giorgi, evitó manejar una fecha concreta para el cierre definitivo del Hogar Ser. "Lamentablemente, en este momento tenemos muy lleno todo el sistema y no podemos efectuar traslados", señaló.

Promedialmente ingresan entre tres y cuatro jóvenes por semana a la Colonia Berro. Sin embargo, durante el fin de semana pasado, hubo 14 ingresos al complejo, lo que equivale prácticamente a lo que ingresa en un mes, según indicó el presidente del sindicato de funcionarios del INAU, Joselo López.

Giorgi, por su parte, informó que actualmente hay unos 160 internos en la Berro, cuando el número habitual es de 150, más otros 100 en Montevideo.

"No queremos manejar fechas (de cierre) porque hay muchachos con penas relativamente largas y otros van a ir egresando", explicó Giorgi.

De todos modos aclaró que el cierre de este hogar en la Berro "no es el final de este modelo, que tiene un gran valor simbólico, pero se refiere sólo a un establecimiento", argumentó. El presidente del INAU también advirtió que este tipo de situaciones de amotinamiento también puede darse en otros locales del instituto.

Ladrones en hogar de Artigas

ARTIGAS | JAVIER BERTALOT

En estos últimos días, hubo varios robos en comercios y en viviendas de la capital de Artigas, que han disparado nuevamente la preocupación de los ciudadanos, quienes además reclaman mayor seguridad a las autoridades.

En alguno de esos robos participaron dos menores, de 14 y 17 años, internos del hogar de varones del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), por lo que la Justicia dispuso que fueran trasladados a Montevideo.

En el hogar de varones la Policía requisó botellas de whisky, latas de cerveza, elementos de computadoras, objetos cortantes y una mochila, todos estos producto de los hurtos perpetrados por algunos de los internos.

El jefe del INAU local, Sergio Pereira, reconoció que a pesar de la tarea educativa que llevan adelante en el hogar, "es muy difícil controlar a estos muchachos, porque además el régimen del hogar es abierto, y por eso los internos logran entrar y salir sin problemas".

Vecinos del hogar, ubicado en pleno centro de la ciudad, volvieron a reclamar públicamente que se adopten medidas porque perdieron la tranquilidad. "Estamos atemorizados", dicen a la vez que solicitan reserva en su identidad por miedo a que les pueda suceder algo a ellos o a sus hijos.

De madrugada, los jóvenes del INAU escuchan música hasta altas horas; recorren los techos de las casas contiguas, jugando carreras y se meten en las viviendas vecinas para entrar o salir a cualquier hora.

En el hogar de varones del INAU en Artigas había seis jóvenes internados, de entre 10 y 17 años. Dos de ellos fueron trasladados a locales de Montevideo. De los seis jóvenes internos, cuatro están en el instituto por faltas (delitos cometidos por menores).

Méndez es citado a diputados

La polémica en torno a los centros de alta contención del INAU, en particular los del Complejo Berro, rodeó también al nombramiento del padre Mateo Méndez como titular del Instituto de Rehabilitación Juvenil (Interj). Al argumentar en favor de la elección del religioso para dirigir el centro, la ministra Marina Arismendi reconoció que el titular anterior, Carlos Uriarte, no tenía el perfil adecuado. "Yo me siento muy responsable con Uriarte porque es una persona fantástica, comprometida, pero no era el cargo para él. Su condición de abogado especialista en temas de jóvenes, no lo hace un buen líder para trabajar con estos muchachos, ahí fue un error nuestro", dijo Arismendi cuando Méndez asumió formalmente el 15 de agosto pasado. Méndez, entre otras cosas, prometió profundos cambios en la organización del complejo, particularmente en el área de seguridad. Al referirse al carácter de la guardia policial Méndez sostuvo que "no será una figura represiva que se mantenga en conflicto con el adolescente". El diputado colorado Gustavo Espinosa convoca ahora al padre Méndez a la Comisión de Derechos Humanos para analizar la situación del complejo, en particular en las áreas de internación.

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