"Escrachados" en el Filtro

Antonio Mercader

En recuerdo del trágico episodio del hospital Filtro, Montevideo padeció el domingo pasado la marcha anual en la cual, como es costumbre, hubo expresiones de apoyo a los terroristas de ETA. Una vez más, Uruguay se convirtió en el único país en donde se realiza un mitin en apoyo de una banda criminal que asesinó a más de 800 personas en los últimos 40 años. Eso sucede pese a que se conoce el rol que jugaron los tupamaros al organizar una algarada para bloquear la extradición a España de tres vascos lo que desató una refriega con la policía en donde murió un manifestante.

En libro editado hace poco, Jorge Zabalza reconoció que aquel 24 de agosto de 1994, con el apoyo de ETA que les envió un autobús cargado de grampas "miguelito" y cócteles molotov, los tupamaros hicieron su último ensayo de lucha armada contra un gobierno democrático. En una radio, Zabalza añadió que, ante el sesgo violento de la demostración, él y otros líderes tupamaros aplacaron los ánimos. "Yo mismo desarmé a algún compañero", dijo. Otros jefes del MLN confirmaron al politólogo Adolfo Garcé que el fracaso de la asonada del Filtro motivó la decisión tupamara de renunciar a la violencia, según se indica en otro libro titulado "Donde hubo fuego".

Sin embargo, aun hay grupos radicales que montan estos actos en donde culpan de lo ocurrido a las autoridades de la época sin citar siquiera el hoy develado complot del eje ETA-tupamaros.

Nada dicen del ambiente que ellos crearon para impedir la extradición -dispuesta por la justicia uruguaya- de tres acusados, ni de la campaña radial impulsada por José Mujica para que la gente acudiera al Filtro a "salvar la vida de los patriotas vascos". Esa campaña indujo a unos cuantos a confundir la causa de los vascos por mayor autonomía con las andanzas de los tirabombas que en este mismo agosto sabotearon vías férreas y balnearios de España.

En aquel entonces tan grande fue esa confusión que hasta la plana mayor del Frente Amplio con Vázquez y Astori a la cabeza compareció ante el Filtro para solidarizarse con los extraditados.

En honor al general Seregni corresponde recordar que en aquella trágica jornada fue el único que denunció la presencia de "civiles armados" entre los congregados en las cercanías. Como tantas otras veces, su voz fue sofocada por los alaridos de los ultras que no admitían que el Poder Ejecutivo uruguayo cumpliera con un pedido de extradición del gobierno del socialista Felipe González.

Fue así que delegados de ese gobierno socialista y líderes sindicales españoles viajaron a Montevideo para advertirles del error a sus camaradas uruguayos. Incluso trajeron pruebas contra los extraditados y contra la militante vasca Rosario Delgado Iriondo que en aquellos días pregonaba su inocencia y la de sus compinches llevados a Madrid. Un sector de la izquierda rectificó después su postura, sobre todo cuando la justicia española condenó a dos de los tres vascos, y más tarde, cuando se supo que la "inocente" Delgado Iriondo era condenada como terrorista por la justicia francesa.

Empero, nada de esto convenció a los manifestantes del domingo pasado que, fogoneros del odio como son, amenazan con hacerle un "escrache" al entonces Presidente de la República, Luis Alberto Lacalle, quien no hizo otra cosa que cumplir con una orden judicial. En cambio, nada dicen de quienes aquel día montaron una operación armada y que -ahora que todos conocemos la verdad- quedaron, ellos sí, "escrachados" para siempre.

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