Buenos Aires - El conflicto agropecuario resurgía hoy en Argentina con el reinicio de protestas rurales para exigir cambios en la política oficial, mientras el gobierno acusa a líderes agrarios de encabezar la oposición a la presidenta Cristina Kirchner.
La Federación Agraria (FAA), de pequeños y medianos agricultores, realizaba un ´tractorazo´ en la localidad de Armstrong, en la provincia de Santa Fe, corazón de la producción lechera y sojera de Argentina, dando el puntapié inicial a una serie de asambleas en otras zonas productivas prevista para el resto de la semana.
Los agricultores retomaban así sus reclamos tras la caída del estratégico proyecto gubernamental de aranceles móviles a las exportaciones alimentarias, derribado por el Congreso en julio con el voto decisivo del vicepresidente, Julio Cobos, tras cuatro meses de una huelga rural que semiparalizó la economía del país.
"La política del gobierno para el campo tiene un criterio esquizofrénico. Hay mucha espuma, mucho ruido y pocas nueces", advirtió el líder de la FAA, Eduardo Buzzi.
Buzzi minimizó los recientes anuncios oficiales, entre ellos un aumento de 1.000 millones de pesos en el presupuesto de la secretaría de Agricultura.
Los representantes de las principales entidades del agro se quejan por la falta de soluciones para el sector lechero, cárnico y para las economías regionales, y vienen amenazando con volver a la huelga.
Sin embargo, mantienen el diálogo abierto con las autoridades, que a su vez acusan a los dirigentes de pretender sacar provecho político del conflicto.
Buzzi emergió como uno de los líderes del movimiento de rebeldía fiscal agraria, que cuenta con el respaldo del amplio arco opositor, y que derivó en la primera crisis política severa del proyecto kirchnerista desde 2003, cuando llegó al gobierno el ex presidente Néstor Kirchner (2003/2007).
Los líderes de la rebelión agraria adelantaron que dirigentes del campo disputarán cargos en el Parlamento en 2009, mientras un sector disidente del gubernamental peronismo intenta desafiar la debilitada hegemonía kirchnerista tentando a ruralistas de sumarse a sus filas.
"Me parece que están haciendo más política (partidaria) que discutir por una política que beneficie al sector", dijo el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández.
Fernández destacó un plan oficial que se propone llegar en 2015 a una cosecha de 150 millones de toneladas de granos, contra las menos de 100 millones de toneladas actuales, como uno de los avances del gobierno en materia agrícola.
Argentina es uno de los principales proveedores mundiales de alimentos y sus exportaciones de granos y manufacturas agroindustriales representan 35.000 millones de dólares anuales, más del 50% del total de sus ventas externas.
El país es líder mundial en exportaciones de harinas y aceites de soja, y tercero por sus ventas externas de granos de la leguminosa, cuya cosecha actual está valuada en 24.000 millones de dólares.
La derogación de las tasas móviles a las exportaciones granarias desactivó un mecanismo de compensaciones a los pequeños productores que había puesto en marcha el gobierno, lo que afectó la renta de los agricultores de menor porte.
Al volver al sistema anterior de tasas fijas, los derechos aduaneros para la soja bajaron de 46,6% a 35%, para el girasol de 41,2% a 32% y para el maíz de 31,2% a 25%, en tanto que aumentaron para el trigo de 26,2% a 28%.
Con la medida el gobierno perdió ingresos por casi 2.000 millones de dólares.
AFP