El buen clima del sábado y el domingo, las fuertes campañas sugiriendo el "consumo cero" de bebidas alcohólicas y el elevado precio de algunas entradas -y transportes- hicieron que muchos se inclinaran por otras opciones para el "fin de semana largo". En general, lejos de la capital.
El menor movimiento se notaba en las calles y en la propia "Fiesta de todos los tiempos" del Hipódromo de Maroñas, la más importante del país, que para el 24 tenía una entrada a $ 450. En el recinto el precio de una lata de cerveza era de $ 60.
A diferencia del año anterior, no hubo problemas para estacionar en las cercanías del Hipódromo, incluso quedaron lugares vacíos durante toda la noche. También faltaron algunas "figuras" del espectáculo, como las que se hicieron notar el año pasado, entre ellas la vedette argentina Graciela Alfano y su marido Matías Alé.
"El año pasado los trajimos por intermedio de un esponsor y no nos costó nada. Este año pedían mucho dinero y no valía la pena", confesó a El País una fuente de la organización.
Se vendieron algo más de 8.000 entradas de 10.000 que había para pasar la noche junto a la pista burrera. "El año pasado las entradas estaban agotadas un día y medio antes", dijo a El País Daniel Urgal, responsable de la organización de la "Fiesta de todos los tiempos".
Urgal atribuyó la merma a que este 24 de agosto cayó en fin de semana y "la gente se fue para afuera", y a la menor difusión que tuvo el evento. Actuó Sebastián Almada y un imitador argentino que caracterizó a Charly García y a Fito Páez. También hizo varios shows el imitador uruguayo de Michael Jackson, Pablo Ríos, que se paseó durante toda la noche por los salones, seguido por sus colaboradores.