MADRID | Los máximos responsables de Spanair y de su propietario, el grupo nórdico SAS, garantizaron ayer que prestarán todo el apoyo y cubrirán todas las necesidades de los afectados durante el tiempo que sea necesario.
Fuera de las reiteradas condolencias, el presidente de SAS, Mats Jansson, y el consejero delegado de Spanair, Markus Hedblom, se limitaron a confirmar la avería que retrasó el despegue del aparato, pero no si hubo un incendio en un motor. El subdirector general y director de Producción, Javier Mendoza, explicó que se detectó un "calentamiento excesivo en una toma de aire" en la parte delantera del avión, junto a la cabina de los pilotos. "Se aisló el problema, se corrigió y se despachó el vuelo", relató. "El procedimiento para resolver ese problema consiste en aislar el sistema quitando el interruptor", lo que está previsto en los manuales.
"Cuando revisamos toda la documentación del vuelo no encontramos nada anormal". Mendoza explicó también que una de las cajas negras está muy dañada, pero confían en poder descargar la información pese a todo.
Los responsables de la compañía dijeron que no tienen acceso a las conversaciones de los pilotos con la torre de control.
También expresaron que "no hay ninguna razón" para someter a los aviones del mismo modelo a más revisiones. Aunque, Spanair va a retirar 15 MD por su alto consumo de combustible.