Varios destrozos tras tornado

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La vaca voló 140 metros
El País

REDACCIÓN Y CORRESPONSALES

Plácido Rosas revivió el miedo de 2006. El temporal del lunes fue más suave, pero recordó lo sufrido aquel año. A los afectados de Paysandú, San José y Florida los impactó la magnitud del granizo. Ayer aún había grandes trozos de hielo.

El temporal del lunes fue mucho más benévolo que el del 2 de enero de 2006, pero el susto de los 459 habitantes de Plácido Rosas (Cerro Largo) quizá fue mayor porque tenían el antecedente de dos años atrás, que devastó el poblado. Y afectó a 450 personas.

El granizo del lunes duró 20 minutos en esa localidad. Fue sobre las 23.45. Hubo viento huracanado. Levantó techos y derribó dos casas precarias. Ayer aún había árboles en el suelo. También voló el alumbrado, que ya está restablecido.

Los vecinos colaboran con los que perdieron techos. Sólo una casa lo perdió del todo, pero hay varios que quedaron sin algunas chapas de zinc, afirmó el juez de Paz, Juan Pablo Ceriani, de Plácido Rosas.

El lunes, en el momento del granizo, la gente se resguardó en sus viviendas "pero tiene miedo de que se le caiga el techo, por eso sale de sus casas en la tormenta. En 2006 eran techos de chapa dolmenit ahora son de zinc, que aguanta según el tamaño de la piedra. Por suerte no hubo heridos", dijo.

En las zonas rurales afectadas de Paysandú, San José y Florida tampoco hubo personas heridas, pese al tamaño y la duración del granizo. Y al tornado que se dio en esos dos últimos departamentos.

El director de Servicios de la Intendencia de Paysandú, Ricardo Mello, destacó que las características de la tormenta fueron inéditas, especialmente por el importante granizo.

Jorge Nusa, de la Dirección Nacional de Meteorología, relativizó la magnitud del hielo: "Toda la vida hubo granizo grande y tornado. Preguntas a la gente mayor en el campo y lo recuerda". Sin embargo, los vecinos de Chamizo y Carreta Quemada en San José no salían de su asombro a 24 horas del fenómeno atmosférico del lunes a media tarde, cuando durante 15 minutos cayeron piedras -en algunos casos de un diámetro mayor a los 10 centímetros- en una cantidad nunca vista, aun por los más viejos.

El meteorólogo dijo que ahora estos fenómenos llaman la atención por una "mayor sensibilidad, hay más gente atenta, se pueden sacar fotos y enviarlas". También habló de los cambios del clima, "hay consenso a nivel internacional de que el hombre incide en el cambio climático, más allá de la variabilidad climática natural".

Nusa explicó por qué hubo un "fenómeno extremo"; "se dieron las condiciones de inestabilidad, de contraste térmico y de corrientes que ascienden y descienden dentro de la nube para formar tormentas severas".

METEO INVESTIGA. Hoy, integrantes de la Dirección de Meteorología harán un trabajo de campo por la zona afectada. Algo que no se hacía en forma oficial desde 2003.

Para saber más del evento van a hablar con la gente, ver los destrozos y definir la trayectoria de la tormenta. Irán por el sureste de Florida, Paso Severino, 25 de Mayo y área rural, "que es donde se habría dado el tornado. Cruzamos para Chamizo (San José) donde ya había ocurrido otro evento que generalmente se repiten", dijo Nusa.

En Paysandú la tormenta se registró entre las 17 y las 19 horas del lunes. Las principales consecuencias de su paso fueron: tres familias que debieron pasar la noche fuera de sus hogares, una decena de árboles caídos, vidrios rotos, cartelería y cultivos destrozados, además de la voladura de techos de siete viviendas, y otros daños.

VACA VOLADORA. En Florida, si un productor cinematográfico hubiera llegado en las primeras horas de la mañana de ayer al cruce de las rutas 76 y 77 sólo habría tenido que encender las cámaras, grabar y agregar luego los efectos especiales.

Una vaca aún estaba en el aire (foto). Esta vez era elevada por un tractor y no por el tornado que la había dejado a 150 metros del tambo, entreverada entre los restos de chapas y eucaliptos arrancados de raíz en un monte lindero. A pocas horas del pasaje de un tornado, que parece haber elegido al establecimiento "Las Piedritas" y a la familia Díaz Benítez, las chapas del techo de la casa y el galpón estaban retorcidas, a varios metros.

"Luciano (10) miraba desde el piso. Vio como en mi cuarto giraba todo", contó la madre, Ana Díaz, entre los escombros de la casa que, en la noche anterior, cayeron sobre ellos mientras tiraban de las puertas.

Un camionero mostró ayer la foto que sacó en esta zona. La imagen muestra un embudo gigante de nubes y viento que se paró sobre la casa ahora devastada. Lo que pasó después, está grabado para siempre en la memoria de los Díaz-Benítez. (Por: S. Kanovich. A. Trucido, J.L. Álvarez, X. Aguiar y M.E. Lima).

El 32 a la cabeza

Juan Fajardo tomó con humor los destrozos que hizo el enorme granizo en el galpón donde guarda herramientas y en su vehículo. Anotó 32 agujeros en las chapas. "Los conté para la quiniela", cuenta este vecino de Chamizo, zona rural de San José. Aseguró que "los techos de los galpones se arreglan, pero si alguno de la familia hubiera estado en el campo hubiera pasado lo peor".

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