El descubrimiento de carros-bomba, explosivos bajo la pista de un aeropuerto local y numeroso arsenal, así como una explosión en Bogotá que dejó 10 heridos, tiene en máxima alerta a las autoridades colombianas por una eventual represalia de las FARC a golpes que han sufrido.
Estos hechos llevaron a la Policía a reforzar la seguridad en las calles de las principales ciudades colombianas, que se han visto redobladas con sorpresivos operativos de control y patrullaje.
"Reforzamos la seguridad para hacer frente a estas amenazas", declaró el director local de Policía, general Rodolfo Palomino, que atribuyó a un atentado de las FARC la explosión de una bomba en un comercio del norte Bogotá, la noche del sábado, que dejó 10 heridos.
El hecho se produjo un día después de descubrirse gran cantidad de explosivos en un túnel en un casa contigua a la pista del aeropuerto de Pereira (centro-oeste), con el que según investigadores se iba a atentar contra una alta personalidad cuando aterrizara su avión.
"Estamos verificando pero pensaríamos que se trataría de un atentado que las FARC iban a cometer contra una personalidad. Podría ser el propio presidente (Alvaro Uribe) pero estamos investigando", aseguró el viernes Jorge Trejos, director en esa ciudad del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía.
A eso se suma la denuncia hecha por el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, según la cual comunicaciones interceptadas a varios jefes rebeldes daban cuenta de atentados contra él, el ex ministro del Interior y Justicia, Fernando Londoño y contra un hermano del vicepresidente Francisco Santos.
Por su parte, el director de la Policía general Oscar Naranjo dio cuenta el miércoles de operativos en los que se les encontró armamento a las FARC. "Se incautó 85 kilos de explosivos, dos vehículos que se estaban acondicionando como coches-bomba, y planos de la ciudad con objetivos predeterminados".
Según la policía, las FARC planeaban explotar dos coches bomba, cargados con 85 kg de explosivo anfo, en acciones simultáneas durante la celebración de la fiesta nacional, el jueves. "FARC había ordenado que el 7 de agosto Bogotá fuera objeto de una escalada terrorista", informó Naranjo ese día.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), principal guerrilla que opera en Colombia, con unos 11.000 hombres, está diezmada luego de recibir este año sus más grandes golpes por parte del gobierno de Alvaro Uribe.
En marzo, el ejército atacó un campamento rebelde en territorio ecuatoriano donde dio muerte al número dos guerrillero, Raúl Reyes, y encontró archivos de computador que revelan secretos clave de la organización.
Mientras, el jefe guerrillero Iván Ríos fue asesinado por uno de sus escoltas, que entregó su cadáver para cobrar una recompensa.
A esos hechos se suman la muerte -al parecer en marzo y de forma no violenta según la versión rebelde- de Manuel Marulanda ´Tirofijo´, fundador histórico de las FARC.
El golpe más contundente que sufrió esta guerrilla ocurrió el 2 de julio. En un operativo de inteligencia, el Ejército logró convencer a dos jefes rebeldes de entregarles a 15 rehenes, entre ellos la política Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 15 policías y militares colombianos.
Mientras el gobierno asegura que este logro se basó en engañar a los rebeldes y hacerlos creer que entregaba los rehenes a una comisión humanitaria para que fuesen trasladados en helicóptero hacia otro lugar, las FARC dijeron que se trató de una traición por parte de dos de sus jefes que fueron sobornados.
AFP